PUQUINAS, QUECHUAS Y AYMARAS: LINGÜÍSTICA DEL SUR ANDINO
(S. XV – XVII)
Ensayo de sus posibilidades de estudio
(S. XV – XVII)
Ensayo de sus posibilidades de estudio
Lic. Óscar A. Salas Gallegos [1]
osalasg@gmail.com
E.P.Hi. Joel Pinto Esquía
jpintoe.unsa@gmail.com
EXORDIO
Los pueblos puquinas, quechuas y aymaras han sido trabajados desde muchas perspectivas, se ha analizado su cultura, su origen y su Historia[2], en este trabajo hemos querido enfocarlo desde una manera diferente, la Etnohistoria entendida como la reconstrucción del proceso histórico de los pueblos ágrafos, utilizando fuentes escritas occidentales, utilizando las concepciones antropológicas.
La Antropología considera la existencia de “estructuras”, las cuales permanecen inalterables en largos espacios temporales, verbigracia, consideramos los Lenguajes como estructuras, por ser estos de cambio lento, por largos periodos de tiempo, sucediéndoles periodos críticos de cambios radicales.
Debido a lo anteriormente expuesto, es que tenemos licencia, para abarcar la temporalidad del siglo XV al XVII, ya que el estudio que pretendemos, no es coyuntural, por lo contrario esta enmarcado dentro de lo que Fernand Braudel denomina “Tiempo Largo”.
Tomando por esta razón tanto un siglo antes, como después del trauma de la Conquista[3], que es un punto dirimente en nuestra Historia. Dentro del ámbito metodológico, hemos utilizado al Método Histórico, antropológico y lingüístico. También hemos recurrido como técnicas a la heurística como fuente de acopio de información; la hermenéutica como base crítica y de análisis.
Es necesario considerar que el contacto de lenguas[4], como el que se dio entre el puquina, aymara y quechua, trae como consecuencia el enriquecimiento lexical y una posibilidad de ampliación de la visión del mundo; pero éste puede significar, a su vez, el debilitamiento de la creatividad lexical, especialmente en la lengua que pasa a ocupar un segundo plano en la dinámica comunicativa[5], es reiterado mencionar que hubo superposición, por un lado y un decantamiento, por otro lado.
Las lenguas que no tienen patrón escritural,[6] sólo existen como expresiones orales. Éstas sufren la fragmentación dialectal como punto de inicio de su creciente atomización y acelerada pérdida de uniformidad y corren el peligro de crear, cada vez, mayores dificultades para entenderse los hablantes de las variantes, al extremo de llegar a una total ininteligibilidad.
Las variantes dialectales, en el mejor de los casos, pueden constituirse en nuevas lenguas y formar, así, una familia de lenguas con las variantes colaterales, o en el caso opuesto extinguirse al ser sustituida por otra que alcanza hegemonía en el mismo espacio geográfico. La escritura es fundamental para que una lengua pueda propagarse en el tiempo y en el espacio, para que pueda alcanzar mayores niveles de desarrollo como lengua[7].
La Palabra
Es la unidad referencial que expresa el nivel de avance cultural y la complejidad social del grupo usuario. Es considerada como signo lingüístico que presenta la unidad del pensamiento conceptualizado, que a su vez tiene un significante como su aspecto sonoro o imagen acústica. Dicho en otros términos, toda palabra es un concepto que necesariamente aparece en la imagen sonora. Es decir, cada palabra transporta el concepto que es social y a la vez una imagen físico - fisiológica, que también tiene un referente social. Lo individual es sólo un modelo de articulación personalizada. En el lenguaje todo es social, aun las innovaciones individuales concluyen siendo sociales.
La palabra no es posible, ni concebirla, ni practicarla sólo como concepto o idea, ni sólo como lo sonoro o como lo escrito. Desde el punto de vista del significado la palabra tiene un valor social en razón de que la sociedad es quien la convencionaliza para simbolizar sus unidades de experiencia; pero su materialización fisiológica es de carácter individual.
Las palabras de una lengua representan el comportamiento social y económico y por tanto, los modos de producción característicos del grupo usuario están contenidos en el cúmulo de palabras que presenta la lengua. Esto nos indica que un grupo puede ser agrario frente a otros, pecuarios (o pastores), artesanales o comerciantes. Cada palabra guarda como concepto una unidad de experiencia. Es decir, que la palabra está en relación con la cosa o el objeto al que se refiere, las palabras representan cosas.
El hecho de que las palabras representan cosas no implica, sin embargo, que esta relación sea natural ni explicable. Las palabras, que son el membrete de todo fenómeno o idea concebida, expresan arbitrariedades puramente convencionalizadas. Esta arbitrariedad es la justificación de la vida y acción humana convencionalizada. Los elementos de lengua muestran la capacidad creativa y organizativa del hombre que todo lo convierte en hecho social, ninguna palabra podría existir sin cumplir el fin comunicativo y por tanto un evento interindividual. La sociedad es quien admite o rechaza la cotidianización de las palabras. Es, asimismo, la sociedad la que desfuncionaliza, la que analiza y la desusa.
Las palabras pierden su frecuencia social, sea porque los objetos a los que nombra pasan al desuso o porque resultan sustituidas por otras nuevas. También puede ser porque la innovación tecnológica y cultural introduce nuevos términos que representan las cosas innovadas. Las palabras imprimen la dinámica social de los grupos.
El contacto interlingüe[8] puede significar la incorporación de préstamos para completar la inexistencia de términos propios en la lengua, los préstamos son fuente de enriquecimiento lexical y cultural, sin embargo, se observa la suplantación de unas palabras por otras en casos en que una lengua es propia del dominador frente al dominado, tal como se da en el caso del castellano y el quechua, esto provoca la perdida de la creatividad lexical, pues el quechua y el ayamara no se modernizan sino que asumen nuevas palabras y significados para las nuevas situaciones sociales que se presentan.
I. EL PUQUINA Y LOS PUQUINAS
En tiempos de su mayor apogeo (s. XIV aprox.), esta lengua se extendía por las zonas costeras de Arequipa, Moquegua y Tacna, así como algunos puntos del Cusco y los litorales del lago Titicaca (se cree que el Puquina era la lengua de los pobladores de Tiahuanaco), esta lengua también se extendió a parte de Bolivia y el norte de Chile.
La historia del pueblo puquina se pierde en las sombras del mito, sin embargo, según Waldemar Espinosa Soriano[9] y Alfredo Torero[10], los puquinas fueron una cultura mucho más antigua que el aymara y el quechua, siendo los verdaderos constructores y creadores de la Cultura Tiahuanaco y posteriormente de Wari. Su gran desarrollo sufre su primera derrota a manos de los aymaras (yaros o llacuases) que desde el sur (Coquimbo) invadieron el Perú hasta Lima y probablemente Ecuador, sorprendiendo y derrotando a los puquinas que se dispersaron formando pequeños curacazgos.
Se afirma que la lengua de Tiahuanaco no fue el aymara sino el puquina que es mucho más antigua. Los aymaras se establecen en Tiwanacu cuando ya estaba en proceso de decadencia.Palomino[11] enfatiza que el puquina se asocia al mito de fundación del imperio incaico cuando la primera pareja vino del Lago Titicaca. ¿Qué lengua se hablaba sino era el puquina? sostuvo al señalar que existen evidencias del puquina como primera lengua de los incas. “Varios documentos indican que los incas tenían una lengua secreta empleada solamente por la realeza. Muchos dijeron que era el aymará, pero como iba a ser el aymará si se practicaba en el Cusco. La hipótesis habla del puquina”.
A los puquinas se les reconoce por ser los iniciadores de un culto Pan-Andino que se relaciona a la deidad “I”, que es el dios de la luz, brillo, reflejo y resplandor, del cual en términos lingüísticos se derivaron otras deidades y palabras que hasta hoy son utilizadas en el quechua y el aymara como: Ia saña (aymara) o Ia nini (quechua) que se traduce como “tener fe”, en realidad es “Digo I”; además de Inti, Iapa (yapa), Ina (ay.) y Icha (q.) que se traduce como quizas son en realidad “el dios I lo quiera”, esto según Federico Aguiló.
La primera referencia escrita a los puquinas[12] la encontramos en la visita a Chucuito por Garci Diez de San Miguel en 1567 al referirse precisamente a los uros:
“(...) siendo gente tan miserable como estrora, se van ennobleciendo con la encomienda y haciendo gente de razón, y esto por no tener cacique aymara ni puquina, salvo por su cacique como ellos y su amo haberlos recogido.”[13]
La situación de los puquinas, durante la primera etapa colonial, parece ser semejante a los aymaras, lograron mantener sus propios curacas y cierta independencia, transformándose en intermediarios de otros grupos étnicos menos afortunados como los uros a los cuales siempre se les encuentra asociados, siendo étnias y culturas diferentes.
Asimismo son mencionados por Martín de Morúa y Guaman Poma de Ayala, presentándolos asociados a los collas y a los uros, surgiendo de ahí la confusión que los convertía en una sola étnia. El inca Garcilaso de la Vega llega más lejos, al afirmar: “Y así los indios puquinas, collas, uros, yungas y otras naciones que son rudos y torpes y por su rudeza aún sus propias lenguas las hablan mal (...)”[14] , esta clara la parcialidad de Garcilaso al tratar de resaltar su estirpe y minimizar los aportes de otras culturas andinas.
Sin embargo, a partir de 1560 hasta por lo menos 1650, la lengua puquina es considerada “lengua general”, tanto por el virrey Toledo como por los Concilios Limenses, era el tercer idioma en importancia en el sur del Perú Precolombino, luego del quechua y del aymara. Se piensa que fue el idioma secreto de la élite incaica, dejándose al Runa Simi como el idioma de habla popular. Lamentablemente, en el trascurrir de la colonia, el idioma puquina no pudo mantener su status y fue lentamente superada hasta su desaparición por el castellano, el quechua y el aymara, pero la muerte de una lengua no implica la desaparición de la étnia puquina que aún continua viva en algunos sectores entre Arequipa y Moquegua, y en Bolivia.
Se ha sostenido que hasta fines del siglo XIX era hablado por los "uros", pueblo habitante del altiplano, sin embargo, luego de la comparación lingüística entre el idioma hablado por los uros actuales y el puquina registrado históricamente no existe mayor similitud, siendo entonces idiomas diferentes.
Según las investigaciones de Teresa Gisbert[15] el señorío de los puquinas lo podemos ubicar en la región de Omasuyos en el actual Bolivia, siendo además el nombre original del Lago Titicaca “Poquena o Puquina”, extendiéndose por todo el norte del lago, y colindando por el lado oriental con el señorío de los kallawayas a los cuales también se les asocia, asumiendo que la lengua kallawaya se una fusión del puquina y del quechua de los incas. a esta extensión del territorio puquina se suma el collao, Arequipa, Moquegua, Tacna y el norte de Tarapacá, lo que hace coincidir la zona de influencia puquina con la de Tiahuanaco, ésto según Waldemar Espinosa.
Durante la colonia, lo poblados que hablaban puquina[16], aunque con interferencias del aymara y del quechua son: Capachica, Coata, Copacabana y las islas del lago, Paucar-colla, Huancané, Villque, Moho, Guaycho (hoy Puerto Acosta), Ancoraymes, Carabuco, Huarina y Achacachi en la provincia de Omasuyos, además de Moqo Moqo, Charazani, Camata, Chuma, Ambaná, Combaya, Ilabaya, Quiabaya y Sorata, además de algunas zonas de Chuquisaca. tambien en Potosí, pero en este caso debido a la mita minera. En Arequipa se hablaba el puquina en el Colca y sus zonas de influencia.
Esta lengua está totalmente extinguida en nuestros días. El puquina se hablaba en las poblaciones aledañas al Lago Titicaca, cuando los aymaras todavía aún no ingresaban a este espacio.
El único texto que describe el idioma puquina es el escrito por el jesuita Alonzo de Barzana publicado e Lima en 1590, y transcrito en parte y completado en el "Manuale Peruanum" del padre Luis Gerónimo Oré, impreso en Nápoles en 1607, según el ejemplar encontrado en la Biblioteca Nacional de París. En el texto se puede encontrar múltiples oraciones destinadas a la evangelización de los indios en por lo menos tres idiomas: quechua, aymara y puquina, además del guaraní y de las lenguas brasílicas.
Sobre la Lengua Puquina han escritos varios autores con diversas ideas sobre su origen, su identidad independiente y sobre su papel histórico en el devenir de los pueblos del sur andino.
El ilustre clérigo, arqueólogo e historiador arequipeño Leonidas Bernedo Málaga[17] publicó, en 1949, un interesantísimo estudio que tituló La cultura puquina (historia), que reeditó en 1958, bajo Ediciones Populibro. Ese trabajo despertó el interés por la cultura puquina, ya que comprendía los aspectos históricos, arqueológicos, lingüísticos y etnográficos sobre la etnia y lengua puquinas. A propósito, el cronista Inca Garcilaso de la Vega, en su célebre Comentarios reales de los incas, dice que tres fueron las lenguas generales que se hablaban en el Tahuantinsuyo, a la llegada de los invasores europeos, a saber: quechua, aymará y puquina, además del uro y del kallawaya de menor uso.
El valioso aporte de Bernedo consistió, sobre todo, en ubicar los restos del sitio arqueológico denominado Churajón, en Arequipa, y en establecer los lugares donde aún persisten toponimios que dan cuenta de la desaparecida lengua puquina, que fue desplazada, primero, por los aymaras, y después, por los quechuas. Su centro de irradiación principal estuvo situado en Arequipa, a tal punto que el nombre de esta circunscripción geográfica no se debe al quechua, como muchos sostuvieron, sino a la lengua puquina. El nombre Ari-quepa, en aymara, significa detrás de la cumbre; y la palabra Arequepay se traduce del quechua como “Sí, quedaos”. Sin embargo, Bernedo establece que los puquinas fueron quienes concedieron el nombre de Are-quiapi a toda la extensa región que dominan el Misti y el Chachani, y que actualmente se denomina Arequipa.
Muchos fueron los investigadores que trataron sobre el idioma, la cultura y etnia puquinas, desde diferentes puntos de vista, en lo cual acertaron algunas veces y cometieron yerros otras; pero eso posibilitó, mediante la confrontación de los análisis e ideas, avanzar sobre el estudio de lo puquina.
En el siglo XVII, fray Jerónimo de Oré y Díaz (franciscano autor de varios libros y que fue obispo), publicó en su libro Rituale seu manuale peruanum (Nápoles, 1607) un registro de la lengua puquina, como por ejemplo el Padre Nuestro (y de otras oraciones y preceptos catequísticos) en dicha lengua, cuya primera frase empieza de la siguiente manera: Señiki, hanigo pacas cunana ascheno... Sin embargo, fray Jerónimo de Oré y Díaz es recordado principalmente por sus escritos sobre el aymara y el quechua, pero casi desconocido por sus aportes para el conocimiento del puquina.
Después se sumaron las contribuciones de Francisco Javier Delgado, Juan Gualberto Valdivia, Manuel Ladislao Cabrera Valdez, Francisco Mostajo y Germán Leguía Martínez, y, recientemente las investigaciones de Alfredo Torero Fernández de Córdoba y de Thierry Saignes.
Pero el estudio del puquina recién dio un salto con las investigaciones del arequipeño doctor Guillermo Galdos Rodríguez[18], quién publicó un esclarecedor estudio producto de sus acuciosas y perseverantes pesquisas, tanto de tipo histórico como lingüístico y etnográfico. Vale precisar que los soportes de sus hallazgos documentales se sustentaron en repositorios de Arequipa, Moquegua y Lima, concluyendo lo siguiente: primero, “Collisuyu, a la que se refiere el Inca Garcilaso designado por los españoles Colesuyo, comenzaba en el río Chili, abarcando los grupos étnicos de habla puquina como los Yarabaya, Copoata, uno cuyo nombre no ha llegado a nosotros y se le conoce por ser cabeza de curacazgo: Socabaya, Paucarpata, Characato y Chiguata; el amplio curacazgo de Pocsi, que llegó a tener enclave incluso en la costa.” De otra parte, tras los “recientes descubrimientos arqueológicos en Churajón, se ha retrocedido su cronología al período Formativo y, en consecuencia, se asegura ya que Churajón fue construido por un pueblo puquina hablante, anterior a que se iniciara la edificación Tiahuanaco.”[19]
II. LOS QUECHUAS Y LA FAMILIA DEL RUNA SIMI
Hacia finales del siglo XI, los Incas emigraron desde las inmediaciones del Lago Titicaca hacia el Perú. Según la leyenda fueron guiados por Manco Cápac y sus hermanas hasta un sitio donde se hundió en la tierra una vara de oro que llevaban, en donde fundaron lo que sería la ciudad del Cuzco.
Durante bastante tiempo los Incas permanecieron en la nueva zona y no pasaban de ser una de las tantas tribus que peleaban entre sí. De manera alguna, habían desarrollado la idea de extenderse o apropiarse de más territorios de los que tenían. Recién el cuarto monarca, Mayta Cápac (Según el inca Garcilaso de La Vega), comenzó la expansión. De hecho fue el primer conquistador al sojuzgar el país desde el nacimiento del Titicaca hasta las cuencas fluviales de la costa.
Hubo que esperar hasta el octavo monarca, Viracocha Inca [20](que tomó su nombre del dios creador del mundo) para que los incas iniciaran su gran expansión. Fue el primero que tuvo como objetivo el dominio permanente de pueblos no incas. Hasta este momento los pueblos vecinos eran derrotados, pero sin condiciones, tales como la imposición de gobernantes. Secundado por sus hábiles generales, comenzó rápidamente a incorporar otros territorios a sus dominios.
Los lupacas y los collas del Lago Titicaca, muy al sureste de Cuzco, eran dos tribus de lengua aimará que, juntos a los incas, eran los grupos más poderosos de la región. Inmediatamente al oeste de Cuzco estaban los quechuas, de la misma sangre, idioma y cultura que los incas, al oeste de éstos los chancas, que durante los primeros tiempos del reinado de Viracocha habían ocupado los territorios quechuas.
Los primeros en quedar "fuera de competencia" fueron los lupacas, a quienes los collas derrotaron porque no deseaban que se aliaran con los incas. Un poco más tarde los chancas fueron rechazados heroicamente por los incas, que los expulsaron de su territorio.
La muerte de Viracocha Inca marcó el fin de un periodo que tiene bastante de leyenda, para entrar el ciclo conocido como imperio histórico, cuyo gran personaje es el inca Pachacutec. Entre él y su hijo, Tupac Inca Yupanqui lograron, en menos de 50 años, extender el imperio desde el norte del Ecuador hasta el centro de Chile, lo que hace una distancia de 5.800 Km. y una superficie de 900.000 Km2. Los incas fueron maestros en el arte de la guerra y la ingeniería, crearon un sistema de reparto tripartito de la tierra que aseguraba tranquilidad a todos los habitantes del imperio. Fueron los creadores de la mitma, el traslado en masa de un pueblo vencido a otra región geográfica distante. La red de carreteras permitía unir Colombia con Tucumán, en Argentina. Finalmente, después de vencer a los rebeldes collas y lupacas, (que aprovechando que los ejércitos del inca se hallaban lejos habían decidido insurreccionarse) y los poderosos chimús. Topa Inca Yupanqui se dedicó a la tarea de organizar el país.
Pese a su grandeza fueron derrotados, por un puñado de españoles, en 1534, entre otras cosas, debido a su sistema altamente centralizado que permitió que junto a la caída de la élite dominante se derrumbará también todo su sistema de control de poder. En 1532 a 1534 Pizarro y sus huestes destruyen el “Imperio” más floreciente del nuevo Mundo.
En comparación con el aymara, el origen y la evolución del quechua tiene características más complejas. Una vez sembrado el quechua por el incario, durante la colonia, las haciendas y el espacio siguieron siendo escenarios en que se fomentaban la expansión de esta lengua por los mismos conquistadores y doctrineros. En el ámbito quechua, la interacción entre las poblaciones andinas provenientes de distintos puntos de los Andes y la población española, se tornó mas estrecha. En general la convivencia en las haciendas entre habitantes de habla quechua y hacendados, ha significado también una mayor y más profunda influencia de la religión y tecnología hispana sobre los patrones tradicionales andinos.
La lengua quechua pertenece a la rama quechuamarán de la familia andino-ecuatorial. El hogar original del pueblo quechua parece haber sido la región de Apurímac-Ayacucho, en el Perú actual. Aquí se fundó el Imperio Inca que fue conocido hasta la Conquista española como Tahuatinsuyu 'Las cuatro regiones' (tahu 'cuatro', susyu 'región'). El quechua era la lengua predominante del Imperio y se hablaba en dos variantes: la casta gobernante hablaba inca simi, que algunos estudiosos creen fuera una lengua secreta, y el pueblo hablaba runa simi o 'lengua popular'. Desde el siglo XVI en adelante el nombre quechua (que designa a los habitantes de un piso ecológico y no a un ayllu o nación en particular) se usó para designar al runa simi. El drama Ollantay es tal vez la obra mejor conocida de la literatura quechua; fue compuesto por un autor desconocido hacia el 1470.
Por varias razones, entre ellas la del proselitismo, los españoles difundieron el esparcimiento del quechua. La lengua fue enseñada en la Universidad de Lima (fundada en 1551) y para 1560 Domingo de Santo Tomás había producido la primera gramática quechua. En este sentido es curioso y tal vez único el caso de las cartas escritas en quechua a inicios del siglo XVII por dos caciques de las zona de la quebrada de Cotahuasi en Arequipa, dichas cartas se refieren al enfrentamiento entre el cacique de Cotahuasi y el de Mungui por lograr este último su independencia y desligarse del repartimiento de Cotahuasi, estas cartas han sido estudiadas por César Itier[21].
Aunque los incas conquistaron Chile y, a la llegada de los españoles, era comprendida, por ejemplo, en los valles del norte, no logró entronizarse. Atestiguan su presencia los topónimos y algunos préstamos léxicos en el mapuche.
La historia de la expansión territorial del quechua ha experimentado varias etapas:
· El territorio que cubrió la primera expansión parece haber sido probablemente el mismo que ocupa hoy el Qosco Imperial, más la franja costeña adyacente comprendida entre el río Santa, al norte, y el río San Juan de Chincha, al sur. Es en esta zona donde se reconoce la mayor diversificación del quechua.
· La segunda fase de expansión correspondió únicamente al conjunto wampi y puede correlacionarse, en tiempo y espacio, con la acción cultural cumplida entre los siglos VI a IX ó X d.C., en la época llamada Huari o Tihuanaco Peruano, por grandes centros constituidos en al costa central y sur-central peruana, como la ciudad de Pachacámac, un poderoso foco económico, político y religioso que surgió en la costa sur-central, a corta distancia de la ciudad de Lima.
· Del siglo XII ó XIII al siglo XVI se produjo la fase de mayor expansión del quechua ocurrida antes dela conquista española, fase que llevó a las variedades del chínchay de la costa sur central y sur peruana a implantarse por múltiples vías en nuevos espacios, algunos territorialmente contiguos al suyo, como las regiones ayacuchana y cuzqueña, y otros muy lejanos, como el Ecuador, la selva nororiental peruana, Bolivia, Chile y el noroeste de Argentina
El complejo quechua es tan diverso como pueda serlo la rama romance, habiendo una gran diversificación interna. A la vez, la activa promoción del quechua en una enorme región que se extendía desde Ecuador hasta Argentina, llevó a la degeneración de la lengua. Actualmente se habla en varios dialectos por Perú, Bolivia y Ecuador, contando con 8 millones de hablantes.
Hay dos dialectos principales: el de Cuzco y el de Ayacucho. La principal diferencia entre ambos es fonológica: la presencia en el quechua de Cuzco de una oposición triple en las oclusivas y africadas. También hay diferencias menores gramaticales, como la forma plural de la primera persona del pronombre es ñoqanchik en Ayacucho, mientras que en Cuzco es ñoqanchis. Ambos dialectos son mutuamente comprensibles.
Una clasificación tradicional de la dialectología quechua sería la siguiente:
· Quechua I (Q.I) o wáywash que se extiende por la Sierra Central peruana de manera continua, teniendo una rama septentrional en los departamentos de Ancash y Huánuco y otra meridional en los departamentos de Pasco, Junín, Lima y las serranías del nordeste y el nordeste, respectivamente, de los departamentos de Ica y Huancavelica. El nombre wáywash corresponde al de una alta cordillera nevada que se yergue en la región media del territorio de Q.I.
· Quechua II (Q.II) o wampu se subdivide en A, B, y C según el alejamiento lingüístico de menor a mayor con respecto a Q.I. Sus regiones dialectales se encuentran desde el suroeste de Colombia y el norte del Ecuador hasta el Noroeste argentino, aunque con interrupciones por interposición de regiones no quechuas y de la región de Q.I. La denominación de wampu ("navío" en quechua) tal vez haga referencia a la acción de los pueblos costeros que llegaron a poseer un avanzado dominio de las artes náuticas.
1. Q.IIA forma un subconjunto, el yúngay, que tiene una rama septentrional (dialectos Cañaris-Incahuasi y Cajamarca), una central (dialecto Pacaraos) y una meridional (dialectos de Laraos y Lincha), contiguas las dos últimas con la zona del wáywash meridional. La palabra yungay procede de la quechua yunga, con la que se designaba a la gente de la costa.
2. Q.IIB y Q.IIC quedan englobados en un subconjunto que nombramos chíchay, del cual IIB constituye la rama septentrional (dialectos colombo-ecuatorianos y peruanos nororientales) y IIC la rama meridional (dialectos denominados ayacuchano, cuzqueño, bolivianos y de Santiago del Estero). La palabra chínchay remite a un pueblo yunga de la costa sur peruana.
III. LOS PUEBLOS AYMARAS Y SU LENGUA
Por "pueblo aymara"[22] entendemos al conjunto de indivíduos que tienen como lengua materna al aymara y también a las personas y grupos que claman para sí su identificación como aymaras. No existe un subgrupo étnico exclusivo del aymara y recíprocamente, el lenguaje aymara no puede ser considerado una exclusividad de ningún subgrupo étnico. Esto porque diferentes subgrupos étnicos tales como los Qullas, Lupaqas, Qanchis, Carangas, Lucanas, Chocorvos, Chichas, etc. hablaron aymara desde tiempos pre-incaicos hasta siglos post-incaicos.
Geográficamente estos grupos estaban asentados en diferentes lugares de los actuales departamentos de Lima, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Arequipa, Apurimac, Cuzco y norte de Puno, zonas de Cochabamba y Potosí localidades, hoy, de habla quechua. Los apellidos Mamani y Quispe, linguísticamente son de indiscutido orígen aymara y son de los más numerosos en diferentes regiones andinas e inclusive urbes del Perú, Bolivia, y Chile. Sin embargo, por el proceso histórico de avance del quechua y del castellano sobre el aymara muchas personas con estos apellidos claman por una identidad quechua antes que aymara. Otros ni siquiera eso, planean, si no lo han hecho antes, cambiar Mamani ó Quispe por un apellido europeo, entrando aquí en la temática de la identidad e incluso del racismo por las implicancias sociales que generaron y generan aún en especial en el Sur Andino.
Después de la decadencia de Tiwanaku surgieron sociedades aymaras, políticamente organizadas, siendo los más importantes los reynos Lupaqa, y Qolla. Los Incas sin ninguna distinción denominaron por Qollas a todos los aymaras y también todo este territorio junto con las tierras más australes, pasó a ser el Qullasuyo. Pedro Cieza de León acentúa estas denominaciones denotando por meseta del Collao a la meseta del Titicaca y, también, denotando por Collas a todos los aymaras (Cap. XCIX de Crónica del Perú).
No hay consenso[23] sobre la manera en que habría sido la conquista de los territorios aymaras por el imperio Incaico. Unos sostienen que los incas anexaron pacífica y respetuosamente a los aymaras para luego asimilar su cultura, una analogía de lo que los griegos fueron para los romanos. Sin embargo, otros sostienen que hubo cruentas guerras para la conquista del territorio y estados aymara, y que durante el dominio inca hubo bastantes rebeliones. Cualquiera que sea la verdad, los incas no consiguieron imponer el quechua sobre el aymara, por lo menos no en la meseta del Titicaca. La expansión del quechua en el Qullasuyu es post-conquista española.
La lengua aymara pertenece al grupo quechuamarán de la familia andina-ecuatorial. El término aymara es un concepto que engloba una docena de grupos étnicos, algunos de los cuales, como el colla y el lupaka, habían formado Estados independientes antes de que los incas llegaran al poder.
Según Garcilaso de la Vega la provincia de los aymaras, que tenía más de treinta leguas de largo y más de quince de ancho, fue conquistada por el Inca quinto Capac Yupanqui. Los aymaras o aymaras comprendían varias naciones que hablaban diversos dialectos del aymara.
Bertonio en el año 1599 escribía de un determinado pueblo de los aymaras:
"Hay muchas naciones de indios aymaras, como son los canchis, canas, collas, collaguas, lupacas, sacases, carancas, charchas y otros, los quales así como son diferentes en los nombres, así también lo son en las lenguas... digo, que principalmente se enseña en esta arte la lengua lupaca la qual no es inferior á la pacasa, que entre todas las lenguas aymaraicas tiene el primer lugar, y es mucho más elegante que todas las demás que arriba hemos nombrado. La razón de esto puede ser porque ordinariamente hablan mejor la lengua materna los que están en los extremos. . . como están los sacases y lupacas en medio de todos los aymaras; y aunque los sacases comunmente son tenidos por más pulidos y elegantes en el hablar; pero los lupacas en esto se aventajan sobre todos, en que tienen pueblos mayores, cuya señal puede ser que en cada uno de ellos residen tres sacerdotes, y en algun quatro... demas de esto era mucha razón enseñar principalmente la lengua de aquellos indios que están incorporados en la corona real de la magestad del rey Don Felipe nuestro señor, como estos lupacas de la provincia de Chucuito lo están, para que los sacerdotes que en dicha provincia residen, ayudados con esta arte, puedan aprender con mucha perfección la lengua de estos naturales... Tampoco hemos de pensar, que estos preceptos de hablar, que aquí se dan, servirán solamente para aprender la lengua lupaca; pues es cosa cierta que uno que sabe bien una lengua de una provincia, fácilmente entenderá la de otra de la misma nación, porque la diferencia que hay de una á otra no consiste en el modo de hablar, que es universal en toda la nación, sino en vocablos particulares."
Los aymaras, aunque vecinos de la corte de los Incas debieron conservar siempre su propia lengua y después que los españoles conquistaron el Perú despreciaron la lengua de los Incas y continuaron libremente hablando la propia. No obstante en algunos pueblos aymaras se conservaba el quechua en tiempo de Garcilaso pues se dice que los indios estiman a los españoles y tienen en más por esta lengua cortesana (o quechua) que aprendieron.
La fragmentación en dialectos geográficos es relativamente poca. En ningún caso llega a perderse la mutua inteligibilidad (a diferencia del quechua), hecho que puede correlacionarse con la mayor solidaridad de grupo que presenta el hombre aymara. Sin embargo, hay ciertas variantes dialectales entre las que señalamos las siguientes:
· La Paz: Es el de mayor prestigio y el que evoluciona más rápidamente, probablemente como resultado de este mismo prestigio al tener hablantes de diversas clases sociales, y por ser el área de máxima densidad demográfica, por lo que aumenta el intercambio comunicativo. Dentro de este dialecto las variantes habladas en la ciudad de La Paz y en otros pueblos importantes denotan el impacto del castellano, a través de sus numerosos hablantes bilingües o semi-bilingües.
· Perú: Está en la periferia del estado peruano, por lo que no se da el efecto de prestigio, pero sí el de una fuerte densidad demográfica que mantiene la lealtad idiomática hacia formas tradicionales arcaizantes; sin embargo, junto a la ciudad de Puno el aymara recibe influencias del quechua y del castellano, y en los valles hacia la Costa del castellano.
· Oruro y norte de Potosí: Son áreas menos pobladas en las que el aymara ha mantenido formas más arcaizantes (a veces, pero lo siempre, comunes con las variantes peruanas). Hay fuertes influencias léxicas y morfológicas del quechua, principalmente en el norte de Potosí.
· La franja chilena, en que un dialecto originariamente muy cercano al de Oruro ha sufrido notables influencias del castellano hasta el punto de estar cercano a la extinción.
Además, debemos considerar que el aymara tiene dos lenguas hermanas: El Kawki y el Jaqaru, ambos hablados en las provincias serranas de Lima, según últimos informes el primero de estos es ya casi una lengua extinta, mientras el Jaqaru se debate en la agonía en Tupe (Yauyos).
El primer estudio gramatical y lexical del lenguaje aymara fue hecho por el jesuita italiano Ludovico Bertonio[24], a finales del siglo XVI, mientras cumplía su misión en Juli (Chucuito, Puno). Bertonio estudió al aymara usando como referencia a la gramática latina. Durante los cuatro siglos siguientes a Bertonio los otros estudios del aymara continuaron a tener como marco de referencia a los modelos gramaticales indoeuropeos. Se considera al trabajo de Ellen Ross, en 1963, como el primer estudio del aymara usando conceptos de la lingüística moderna, sacudida de los defectos de los anteriores estudios. Posterior a Ross aparece el equipo de lingüistas de la escuela de Florida bajo la dirección de M. J. Hardman. Todos los estudiosos de la lengua aymara reconocen que los resultados de esta escuela son de los más importantes hasta ahora conocidos.
La representación alfabética del lenguaje aymara ha merecido más de 30 propuestas diferentes, a comenzar con la del propio Bertonio. Buena parte de estos sistemas fueron inadecuados para la realidad fonémica del aymara. En los años 60's el profesor boliviano Juan de Dios Yapita, un aymara hablante miembro de la escuela de Florida propone el alfabeto sobre el cual está basado el actual alfabeto unificado ó único. Este alfabeto tiene carácter oficial, reconocido por Decreto Supremo DS-20227 del 9 de mayo de 1984 por el gobierno boliviano y también por Resolución Ministerial RM-1218 del 18 de Noviembre de 1985 por el gobierno peruano. En Chile es reconocido como el grafemario aymara. Este es un alfabeto fonémico con 26 consonantes y 3 vocales.
Para finalizar este pequeño artículo presentamos y cuadro en que se compara los numerales en las principales lenguas del sur andino:Comparación interlingüística de los numerales en las lenguas más importantes del sur andino[25]
Numerales
PUQUINA
QALLAWAYA
URU
QUECHUA
AYMARA
1
pesq
uksi
shi
uj (shug)
naya
2
so
soo
pisque
isqay
paya
3
qapa
qapi
chep
kimsa
kimsa
4
sper
pili
pakpik
tawa
pusi
5
taqpa
chisma
paanuqo
pisca
pisqa
6
chichun
tajwa
pachuy
sojta
sojta (qallqo)
7
stu
kajsi
tohonqo
kanchis
pa qallqo
8
kina
wasa
qonqo
pusaj
kimsa qallqo
9
cheqa
nuki
sanqaw
isq’on
lla-tunqa
10
sqara
jocha
qalo
chunqa
tunqa Podemos notar que el puquina mantiene una total independencia, auqnue se constata cierto cognatismo con el qallawaya que se trataría mas de prestamos del qallawaya muy posteriores dada su versatilidad y al hecho que compartieron espacio continuos en la zona de Omasuyos en bolivia. Es necesario resaltar la total diferencia con el uro, lo que hace descartar las antiguas teorías de Max Uhle y Bernedo Málaga que los juntaban en una sola étnia y en una sola lengua. De igual manera se nota la influencia del quechua sobre el aymara durante el período de la dominación incaica y durante la conquista. Podemos concluir que los cinco idiomas andinos poseen un núcleo autónomo que los diferencia claramente entre sí, a pesar de las influencias mutuas históricas que se reflejan en algunos cognatismos.
[1] Los autores son investigadores independientes formados en la Escuela profesional de Historia de la Universidad San Agustín de Arequipa.
[2] Entendiéndose como enfoque de la Historia tradicional
[3] Por 168 matachines, vid: “En que momento se Jodió el Perú” ed. Milla Batres.
[4] CHÁVEZ, Amancio. “UN NUEVO DICCIONARIO QUECHUA COMO NECESIDAD SOCIAL”. 2002.
[5] PALABRAS CLAVE: Morfema lexical, decantamiento, superposición interculturalidad franquicia social, interlingüe, extralingüística, fitonimia, zoonimia, polisemia.
[6] CHÁVEZ, Amancio. Op.cit.
[7] Vid. Ballón A., Enrique; y Cerrón-Palomino, Rodolfo (ed.) “Diglosia linguo-literaria y Educación en el Perú”. CONCYTEC. Lima-Perú. 301 pp.
[8] Enciclopedia Temática Ilustrada. Enero de 1993. grupo Clasa. Cultura Librera Americana.
[9] Vid. Waldemar Espinosa Soriano. En revista Española de Antropología. Mdrid, 1980.
[10] Torero, Alfredo. “Lenguas y pueblos altiplanicos en torno al siglo XVI”. Rev. Andina. Anexo Nº 2. Lima, 1972.
[11] Palomino-Cerrón, Rodolfo. “conferencia magistral” Lingüista peruano. Oruro, Bolivia. Jueves 12 de agosto de 2004 en la LA PATRIA.
[12] Sobre los puquinas, su lengua y cultura es indispensable revisar: Aguiló, Federico. “El Idioma del pueblo Puquina un enigma que va aclarándose”. UINPI. Quito-Ecuador, 2000. 224 pp. y Galdos Rodríguez, Guillermo. “El Puquina y lo Puquina. Comentarios de una lengua que ya no se habla de la que mucho se habla”. FCHS-UNSA. Arequipa-Perú, 2000. 275 pp. además de manera complementaria a: Meyers, Rodica. “Cuando el sol caminaba sobre la tierra. Orígenes de la intermediación Kallawaya”. Plural Ed. Quito- Ecuador, 2002.177 pp.
[13] Garci Diez de San Miguel. “Visita hecha a la provincia de Chucuito en el año 1567”. Lima, 1968. pp. 140-141.
[14] Garcilaso Inca de la Vega. “Los Comentarios reales de los incas”. Tom. I. UNMSM. Lima, 1967. p. 95.
[15] Gisbert, Teresa, et all. “Los textiles de Charazani, en su contenido histórico y cultural”. rev. Andina. Buenos Aires, 1995. Y “Arte Textil y el mundo Andino”. La Paz, 1994.
[16] Aguiló, Federico. op. cit. p. 30.
[17] Vid. Bernedo Málaga, L. La Cultura Puquina. Ediciones Populibro – UNSA. Arequipa, 1958. 185 pp. Y “Arequipa Arqueológica, La Cultura Aymara del Collao en el Valle de Arequipa”. En Revista de la Universidad Nacional de San Agustin. 1952
[18] Ver las muchas obras del doctor Galdos Rodríguez, Guillermo. “El Puquina y lo Puquina. Comentarios de una lengua que ya no se habla de la que mucho se habla”. FCHS-UNSA. Arequipa-Perú, 2000. 275 pp. Galdos Rodríguez, G. Kuntisuyu: lo que encontraron Los Españoles. Primera Edición ed 1. Fundación M.J. Bustamante de la Fuente, Lima. 1985. Naciones Ancestrales y la Conquista Incaica. In Historia General de Arequipa. Fundación M. J. Bustamante de la Fuente, Arequipa. 1990. Etnias Precolombinas En La Banda Oriental Del Chili. Documentos Etnográficos del Archivo Regional de Arequipa, Arequipa. 1994. Visita a Ático y Caravelí (1549). In Revista del Archivo General de la Nación, 1977. Naciones oriundas, en expansión y mitmaqs, en el valle de Arequipa. En Naciones oriundas en expansión y mitmaqs en el valle de Arequipa, Tokio. 1988. Galdos Rodríguez, G. Reflexiones y Confrontaciones Etnohistóricas. In Reflexiones y Confrontaciones Etnohistóricas, pp. 6-101. Primera Edición ed. Universidad Nacional de San Agustín, Fundación M.J. Bustamante de la Fuente, Arequipa. 1995.
[19] GALDOS R., Guillermo “El puquina y lo puquina”, Arequipa, UNSA, 2000).
[20] Civilizaciones americanas y el reencuentro de 2 mundos. Segunda reimpresión. Enero de 1994. Grupo Clasa. Cultura Librera Americana.
[21]ITIER, César (1991) “Lengua General y Comunicación escrita en quechua de Cotahuasi en 1616.” En: la Revista Andina, año, Nº 1. Centro Bartolomé de las Casas. Cuzco. pp. 65-107.
[22] PEDRAZA, Jorge Arpasi “Introducción al Lenguaje, Historia, Cultura y Religión del Pueblo Aymara”
[23] ALONSO, Elisalde, VÁSQUEZ, Blanco y FERNÁNDEZ Caso, Gurevich. “Ciencias sociales. América en el mundo contemporáneo” 3er CICLO E.G.B. Editorial AIQUE.
[24] Vid. Bertonio, L. Vocabulario de la Lengua Aymara. Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social. Instituto Francés de Estudios Andinos Museo Nacional de Etnografía y Folklore, Cochabamba, Bolivia. [1612].
[25] Aguiló, Federico. op. cit. p. 204.


Bueno amigo oscar,este trabajo recuerdo que lo hicimos para el curso de etnohistoria a cargo de ruben pachari,el cual expusimos y por supuesto las criticas en ese entonces y ahora son bien recibidas.
ResponderEliminarAdemas,aca encontraran,algo en relacion sobre el idioma secreto de los incas y por supuesto,que tiene que ver con el puquina,un idioma que se esta extinguiendo,y que parece que fue hablado solo por la releza incaica,y no el quechua como generalmenete se sabe,y que por supuesto si se utilizo en todo el imperio ,o en el mejor de los casos,fue impuesto a los diferentes reinos o localidades conquistadas.
Tambien nos referimos a la importancia del quechua y el aymara como areas de influencia en el sur,por supuesto utilizando la larga duracion de braudel;que tal evz es el punto critico,pero trata de enfocar la dinamica de estudio en los siglos xv-xvii.