¿Colegio de Historiadores?
Por Antonio Zapata
El pasado 7 de abril, la Comisión de Educación del Congreso ha aprobado un proyecto de ley para crear el Colegio de Historiadores. Parecería un proceso normal e intrascendente, porque casi todas las profesiones disponen de un colegio que vela por sus intereses. Pero, no es tan simple. Para empezar, no hemos sido consultados. Una rápida encuesta entre algunos colegas da como resultado que nadie ve con buenos ojos la organización de un colegio profesional. ¿Qué significa esta contradicción?
La iniciativa parlamentaria se fundamenta en dos proposiciones, ambas equivocadas. Sostiene la Comisión de Educación que la calidad de la producción histórica se halla en peligro a causa de la intromisión de otros profesionales en nuestros predios. Esa idea no se sostiene. Por el contrario, vivimos la era de los estudios interdisciplinarios. Para entender cualquier proceso social se requiere del concurso de diversos enfoques: el sociológico, antropológico e histórico forman la base de la comprensión en ciencias sociales. Nadie trabaja en solitario y aislado, todo estudio de cierta envergadura requiere del concurso simultáneo de varias disciplinas científicas. Así, al revés de lo planteado por la Comisión de Educación del Congreso, la intromisión de las otras disciplinas enriquece y no empobrece la producción de conocimientos históricos.
Por otro lado, la historia se entromete más que otras disciplinas de ciencias sociales. Como toda materia tiene antecedentes, se halla colegas trabajando en muy variados campos. Encontramos historiadores de la medicina, de la arquitectura, de la vida política, económica, cultural, etc. Entonces, antes que estar soportando una invasión, es obvio que nosotros penetramos en las demás ciencias para escribir su respectiva historia. Por ello, estamos interesados en la libertad del ejercicio histórico. Si nosotros nos cerramos, mañana se cerrarán los demás. Por ejemplo, algún colegio podría obligar a que la historia de la medicina la escriban solamente médicos y se prohíba a historiadores. Es una situación absurda; no deseamos exponernos a ello.
El segundo punto de la moción de la Comisión de Educación es más complicado. Sostiene que el futuro Colegio de Historiadores debe estar integrado por licenciados. Así se hace de este título profesional el eje de la carrera. Ello no es así. Una buena parte de los colegas ha obtenido su bachillerato y luego ha seguido con maestría y doctorado. Para entrar a los posgrados se requiere bachillerato y no licencia. Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.
La licencia en historia carece del peso que posiblemente tiene en otras carreras. Un historiador no es un médico o un abogado, que para ejercer se entiende que sean colegiados. Nosotros no podemos operar a nadie ni meterlo preso. Nuestras interpretaciones del pasado son mucho más inofensivas. Los historiadores empezamos la carrera desde que enseñamos en una universidad o publicamos un libro. Es un oficio libre e invitamos a los demás profesionales a incorporarse, porque hay mucho campo en la historia.
El tema de la licencia debería motivar una seria discusión en la próxima ley universitaria. En el resto del mundo no existe ese título; carece de equivalente. Lo universal es la escala de tres grados académicos: bachiller, máster y doctor. La licencia es un peruanismo que dificulta la acreditación de nuestros académicos con el resto del planeta. Cuando un profesor extranjero quiere enseñar en una universidad nacional, le piden licencia y como no existe en su país, le cierran las puertas. Estamos en desacuerdo. El Pleno del Congreso debe saber que la inmensa mayoría de historiadores preferimos regirnos por la calidad y no por la pertenencia a un colegio de licenciados.
Tenemos el ejemplo de nuestra principal historiadora del Perú antiguo, la doctora María Rostworowski, que es autodidacta, nunca fue alumna universitaria y, sin embargo, es la número uno de nuestra profesión. Valoramos especialmente este tipo de carreras y hemos elegido una especialidad que no requiere el tutelaje de un colegio profesional.
RESPUESTA
Normalmente aplaudo sus comentarios por ser justos y objetivos, sin embargo, en esta ocasión no puedo sino disentir de sus afirmaciones. En primer lugar la iniciativa de crear un colegio de Historiadores no fue de ningún ente estatal, sino de AHIRSA, una Asociación de historiadores con sede en Arequipa, (de la que por cierto no formo parte), lo que da la suficiente legitimidad al pedido. La rápida encuesta a la que usted hace referencia no tiene validez estadística a menos que usted conozca a todos los historiadores del Perú.
En segundo lugar, no hay que confundir el hecho que hoy los estudios multidisciplinarios e interdisciplinarios no solamente son importantes sino indispensables, pero esto no niega que los estudios históricos sean hechos en su preferencia por historiadores y no por sociólogos, antropólogos, educadores, etc. que efectivamente suplen a los egresados de las escuelas profesionales de Historia del Perú.
En tercer término, creo que usted desconoce la realidad de las escuelas profesionales de historia no limeñas, y cito: “Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.” Concuerdo con usted en que el colegio de Historiadores debe incluir no solo a los licenciados sino por supuesto a los demás grados académicos. Pero consideremos lo siguiente: El bachillerato es automático, lo que equivale a decir, que solo hace referencia de haber concluido sus cincos años en la universidad, mas nada sobre su calidad de investigador que es realidad lo que nos hace historiadores. La maestría y el doctorado son grados académicos que sin duda implican un alto nivel en la investigación, pero también un nivel económico que no todos los egresados poseen, razón por la cual, el referente de un cierto grado de investigación termina siendo el grado profesional de licenciado, por lo que considero que usted ofende al ningunear este grado profesional.
Finalmente, considero que usted, como historiador respetado y con amplia experiencia en la investigación debe apoyar el debate amplio sobre la conveniencia el colegio de historiadores considerando todas las aristas con tolerancia y no olvidando que no todos los historiadores laboramos en el IEP, PUCP, Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales, Instituto Riva Aguero o en la Academia Nacional de Historia. También se investiga en el resto del Perú aunque probablemente estas investigaciones no lleguen a Lima por ser de temas locales y no holísticos.
Lic. Oscar A. Salas Gallegos
Asoc. Sinergia Social
Arequipa-Perú.
Perfil Profesional
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Amplia experiencia en el desarrollo de proyectos de responsabilidad social
empresarial, manejo de conflictos y relacionamiento comunitario. Dominio de
es...
Hace 11 años


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