EL DEBATE SOBRE EL COLEGIO DE HISTORIADORES
CONTINUACIÓN…
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La reflexión va en torno al espacio laboral al que pueden acceder efectivamente los egresados de las escuelas profesionales de historia del Perú. Si revisamos la lista de las últimas publicaciones que hacen referencia a investigaciones históricas (no antropológicas, ni periodísticas, ni sociológicas, ni estudio de casos, etc.), nos daremos con la sorpresa que más del 90% son publicaciones limeñas hechas por historiadores que laboran en el IEP, PUCP y el Inst. Riva Agüero, (No menciono a la Academia Nacional, pues este es un ente al momento obsoleto por su ineficacia.). Esto quiere decir que la gran mayoría de “iluminados” están en Lima, que el resto de egresados de historia solo somos consumidores de las prolíficas investigaciones de Lima. Claro que no, lamentablemente esto se debe a que las publicaciones mal llamadas de provincia no llegan a tener el gran tiraje que si tiene las limeñas (ese es un factor económico pero no de capacidad investigativa). En Arequipa, por ejemplo, en lo que va del año se han publicado tres investigaciones, de las cuales tengo noticias que solo una a llegado a Lima.
Esta problemática ha sido resumida por Carlos Contreras de la siguiente manera:
“Pareciera que el problema de fondo es la marginación de los historiadores de fuera de Lima, la oligarquización de la historiografía en el Perú y la falta de representatividad que tienen organismos como la Academia Nacional. De acuerdo, esos me parecen problemas reales y contra los cuales hay que hacer algo. Pero eso no lo va a resolver un Colegio con pretensiones excluyentes sobre los demás colegas de las humanidades y las ciencias sociales. ¿Por qué no hacemos una Asociación de Historiadores o un Instituto de Historia cuya sede no esté en Lima, o cuya directiva no pueda contener más de una persona de Lima?”
Es curioso que el colega Contreras ahora haga referencia a la ineficacia de la Academia y a la necesidad de organizarnos y por ende evitar la oligarquización de la historiografía, es acaso que el problema recién se ha presentado o es que lo han invisibilizado durante décadas. Y en honor a la verdad a esto han contribuido en mucho la apatía y por que no decirlo, el egoísmo de nuestros maestros como los doctores Málaga, Galdos (que en paz descansen) e Eusebio Quiroz y de las generaciones posteriores (actuales docentes universitarios), que no supieron ni saben abrir nuevos espacios para las nuevas generaciones de historiadores creando una sobre oferta laboral, razón por la cual, los historiadores terminamos convertidos en docentes, antropólogos, periodistas, guías de turismo, bibliotecarios, archiveros y administrativos (a los que mejor les va), pues otros terminan dedicados al comercio y otras actividades totalmente ajenas a la historia. Esto a diferencia de los sociólogos cuyos mentores han aperturado múltiples espacios laborales, incrementándose la demanda de estos profesionales en espacios tan disímiles como minas hasta entidades gubernamentales.
Es seguramente ese el motivo principal por el cual AHIRSA esta dando la lucha por el colegio de historiadores, que no es la solución a todo, pero es una iniciativa y alternativa de solución. Me gustaría que nuestros renombrados colegas limeños aporten soluciones de ese tipo problemática, pero me temo que carecen de la experiencia necesaria.
Lic. Oscar A. Salas Gallegos
Asoc. Sinergia Social


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