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lunes, 29 de junio de 2009

PUQUINAS, QUECHUAS Y AYMARAS: LINGÜÍSTICA DEL SUR ANDINO
(S. XV – XVII)
Ensayo de sus posibilidades de estudio


Lic. Óscar A. Salas Gallegos [1]
osalasg@gmail.com
E.P.Hi. Joel Pinto Esquía
jpintoe.unsa@gmail.com

EXORDIO

Los pueblos puquinas, quechuas y aymaras han sido trabajados desde muchas perspectivas, se ha analizado su cultura, su origen y su Historia[2], en este trabajo hemos querido enfocarlo desde una manera diferente, la Etnohistoria entendida como la reconstrucción del proceso histórico de los pueblos ágrafos, utilizando fuentes escritas occidentales, utilizando las concepciones antropológicas.

La Antropología considera la existencia de “estructuras”, las cuales permanecen inalterables en largos espacios temporales, verbigracia, consideramos los Lenguajes como estructuras, por ser estos de cambio lento, por largos periodos de tiempo, sucediéndoles periodos críticos de cambios radicales.

Debido a lo anteriormente expuesto, es que tenemos licencia, para abarcar la temporalidad del siglo XV al XVII, ya que el estudio que pretendemos, no es coyuntural, por lo contrario esta enmarcado dentro de lo que Fernand Braudel denomina “Tiempo Largo”.

Tomando por esta razón tanto un siglo antes, como después del trauma de la Conquista[3], que es un punto dirimente en nuestra Historia. Dentro del ámbito metodológico, hemos utilizado al Método Histórico, antropológico y lingüístico. También hemos recurrido como técnicas a la heurística como fuente de acopio de información; la hermenéutica como base crítica y de análisis.
Es necesario considerar que el contacto de lenguas[4], como el que se dio entre el puquina, aymara y quechua, trae como consecuencia el enriquecimiento lexical y una posibilidad de ampliación de la visión del mundo; pero éste puede significar, a su vez, el debilitamiento de la creatividad lexical, especialmente en la lengua que pasa a ocupar un segundo plano en la dinámica comunicativa[5], es reiterado mencionar que hubo superposición, por un lado y un decantamiento, por otro lado.
Las lenguas que no tienen patrón escritural,[6] sólo existen como expresiones orales. Éstas sufren la fragmentación dialectal como punto de inicio de su creciente atomización y acelerada pérdida de uniformidad y corren el peligro de crear, cada vez, mayores dificultades para entenderse los hablantes de las variantes, al extremo de llegar a una total ininteligibilidad.
Las variantes dialectales, en el mejor de los casos, pueden constituirse en nuevas lenguas y formar, así, una familia de lenguas con las variantes colaterales, o en el caso opuesto extinguirse al ser sustituida por otra que alcanza hegemonía en el mismo espacio geográfico. La escritura es fundamental para que una lengua pueda propagarse en el tiempo y en el espacio, para que pueda alcanzar mayores niveles de desarrollo como lengua[7].
La Palabra
Es la unidad referencial que expresa el nivel de avance cultural y la complejidad social del grupo usuario. Es considerada como signo lingüístico que presenta la unidad del pensamiento conceptualizado, que a su vez tiene un significante como su aspecto sonoro o imagen acústica. Dicho en otros términos, toda palabra es un concepto que necesariamente aparece en la imagen sonora. Es decir, cada palabra transporta el concepto que es social y a la vez una imagen físico - fisiológica, que también tiene un referente social. Lo individual es sólo un modelo de articulación personalizada. En el lenguaje todo es social, aun las innovaciones individuales concluyen siendo sociales.
La palabra no es posible, ni concebirla, ni practicarla sólo como concepto o idea, ni sólo como lo sonoro o como lo escrito. Desde el punto de vista del significado la palabra tiene un valor social en razón de que la sociedad es quien la convencionaliza para simbolizar sus unidades de experiencia; pero su materialización fisiológica es de carácter individual.
Las palabras de una lengua representan el comportamiento social y económico y por tanto, los modos de producción característicos del grupo usuario están contenidos en el cúmulo de palabras que presenta la lengua. Esto nos indica que un grupo puede ser agrario frente a otros, pecuarios (o pastores), artesanales o comerciantes. Cada palabra guarda como concepto una unidad de experiencia. Es decir, que la palabra está en relación con la cosa o el objeto al que se refiere, las palabras representan cosas.
El hecho de que las palabras representan cosas no implica, sin embargo, que esta relación sea natural ni explicable. Las palabras, que son el membrete de todo fenómeno o idea concebida, expresan arbitrariedades puramente convencionalizadas. Esta arbitrariedad es la justificación de la vida y acción humana convencionalizada. Los elementos de lengua muestran la capacidad creativa y organizativa del hombre que todo lo convierte en hecho social, ninguna palabra podría existir sin cumplir el fin comunicativo y por tanto un evento interindividual. La sociedad es quien admite o rechaza la cotidianización de las palabras. Es, asimismo, la sociedad la que desfuncionaliza, la que analiza y la desusa.
Las palabras pierden su frecuencia social, sea porque los objetos a los que nombra pasan al desuso o porque resultan sustituidas por otras nuevas. También puede ser porque la innovación tecnológica y cultural introduce nuevos términos que representan las cosas innovadas. Las palabras imprimen la dinámica social de los grupos.
El contacto interlingüe[8] puede significar la incorporación de préstamos para completar la inexistencia de términos propios en la lengua, los préstamos son fuente de enriquecimiento lexical y cultural, sin embargo, se observa la suplantación de unas palabras por otras en casos en que una lengua es propia del dominador frente al dominado, tal como se da en el caso del castellano y el quechua, esto provoca la perdida de la creatividad lexical, pues el quechua y el ayamara no se modernizan sino que asumen nuevas palabras y significados para las nuevas situaciones sociales que se presentan.
I. EL PUQUINA Y LOS PUQUINAS
En tiempos de su mayor apogeo (s. XIV aprox.), esta lengua se extendía por las zonas costeras de Arequipa, Moquegua y Tacna, así como algunos puntos del Cusco y los litorales del lago Titicaca (se cree que el Puquina era la lengua de los pobladores de Tiahuanaco), esta lengua también se extendió a parte de Bolivia y el norte de Chile.
La historia del pueblo puquina se pierde en las sombras del mito, sin embargo, según Waldemar Espinosa Soriano[9] y Alfredo Torero[10], los puquinas fueron una cultura mucho más antigua que el aymara y el quechua, siendo los verdaderos constructores y creadores de la Cultura Tiahuanaco y posteriormente de Wari. Su gran desarrollo sufre su primera derrota a manos de los aymaras (yaros o llacuases) que desde el sur (Coquimbo) invadieron el Perú hasta Lima y probablemente Ecuador, sorprendiendo y derrotando a los puquinas que se dispersaron formando pequeños curacazgos.
Se afirma que la lengua de Tiahuanaco no fue el aymara sino el puquina que es mucho más antigua. Los aymaras se establecen en Tiwanacu cuando ya estaba en proceso de decadencia.Palomino[11] enfatiza que el puquina se asocia al mito de fundación del imperio incaico cuando la primera pareja vino del Lago Titicaca. ¿Qué lengua se hablaba sino era el puquina? sostuvo al señalar que existen evidencias del puquina como primera lengua de los incas. “Varios documentos indican que los incas tenían una lengua secreta empleada solamente por la realeza. Muchos dijeron que era el aymará, pero como iba a ser el aymará si se practicaba en el Cusco. La hipótesis habla del puquina”.
A los puquinas se les reconoce por ser los iniciadores de un culto Pan-Andino que se relaciona a la deidad “I”, que es el dios de la luz, brillo, reflejo y resplandor, del cual en términos lingüísticos se derivaron otras deidades y palabras que hasta hoy son utilizadas en el quechua y el aymara como: Ia saña (aymara) o Ia nini (quechua) que se traduce como “tener fe”, en realidad es “Digo I”; además de Inti, Iapa (yapa), Ina (ay.) y Icha (q.) que se traduce como quizas son en realidad “el dios I lo quiera”, esto según Federico Aguiló.
La primera referencia escrita a los puquinas[12] la encontramos en la visita a Chucuito por Garci Diez de San Miguel en 1567 al referirse precisamente a los uros:
“(...) siendo gente tan miserable como estrora, se van ennobleciendo con la encomienda y haciendo gente de razón, y esto por no tener cacique aymara ni puquina, salvo por su cacique como ellos y su amo haberlos recogido.”[13]
La situación de los puquinas, durante la primera etapa colonial, parece ser semejante a los aymaras, lograron mantener sus propios curacas y cierta independencia, transformándose en intermediarios de otros grupos étnicos menos afortunados como los uros a los cuales siempre se les encuentra asociados, siendo étnias y culturas diferentes.
Asimismo son mencionados por Martín de Morúa y Guaman Poma de Ayala, presentándolos asociados a los collas y a los uros, surgiendo de ahí la confusión que los convertía en una sola étnia. El inca Garcilaso de la Vega llega más lejos, al afirmar: “Y así los indios puquinas, collas, uros, yungas y otras naciones que son rudos y torpes y por su rudeza aún sus propias lenguas las hablan mal (...)”[14] , esta clara la parcialidad de Garcilaso al tratar de resaltar su estirpe y minimizar los aportes de otras culturas andinas.
Sin embargo, a partir de 1560 hasta por lo menos 1650, la lengua puquina es considerada “lengua general”, tanto por el virrey Toledo como por los Concilios Limenses, era el tercer idioma en importancia en el sur del Perú Precolombino, luego del quechua y del aymara. Se piensa que fue el idioma secreto de la élite incaica, dejándose al Runa Simi como el idioma de habla popular. Lamentablemente, en el trascurrir de la colonia, el idioma puquina no pudo mantener su status y fue lentamente superada hasta su desaparición por el castellano, el quechua y el aymara, pero la muerte de una lengua no implica la desaparición de la étnia puquina que aún continua viva en algunos sectores entre Arequipa y Moquegua, y en Bolivia.
Se ha sostenido que hasta fines del siglo XIX era hablado por los "uros", pueblo habitante del altiplano, sin embargo, luego de la comparación lingüística entre el idioma hablado por los uros actuales y el puquina registrado históricamente no existe mayor similitud, siendo entonces idiomas diferentes.
Según las investigaciones de Teresa Gisbert[15] el señorío de los puquinas lo podemos ubicar en la región de Omasuyos en el actual Bolivia, siendo además el nombre original del Lago Titicaca “Poquena o Puquina”, extendiéndose por todo el norte del lago, y colindando por el lado oriental con el señorío de los kallawayas a los cuales también se les asocia, asumiendo que la lengua kallawaya se una fusión del puquina y del quechua de los incas. a esta extensión del territorio puquina se suma el collao, Arequipa, Moquegua, Tacna y el norte de Tarapacá, lo que hace coincidir la zona de influencia puquina con la de Tiahuanaco, ésto según Waldemar Espinosa.
Durante la colonia, lo poblados que hablaban puquina[16], aunque con interferencias del aymara y del quechua son: Capachica, Coata, Copacabana y las islas del lago, Paucar-colla, Huancané, Villque, Moho, Guaycho (hoy Puerto Acosta), Ancoraymes, Carabuco, Huarina y Achacachi en la provincia de Omasuyos, además de Moqo Moqo, Charazani, Camata, Chuma, Ambaná, Combaya, Ilabaya, Quiabaya y Sorata, además de algunas zonas de Chuquisaca. tambien en Potosí, pero en este caso debido a la mita minera. En Arequipa se hablaba el puquina en el Colca y sus zonas de influencia.
Esta lengua está totalmente extinguida en nuestros días. El puquina se hablaba en las poblaciones aledañas al Lago Titicaca, cuando los aymaras todavía aún no ingresaban a este espacio.
El único texto que describe el idioma puquina es el escrito por el jesuita Alonzo de Barzana publicado e Lima en 1590, y transcrito en parte y completado en el "Manuale Peruanum" del padre Luis Gerónimo Oré, impreso en Nápoles en 1607, según el ejemplar encontrado en la Biblioteca Nacional de París. En el texto se puede encontrar múltiples oraciones destinadas a la evangelización de los indios en por lo menos tres idiomas: quechua, aymara y puquina, además del guaraní y de las lenguas brasílicas.
Sobre la Lengua Puquina han escritos varios autores con diversas ideas sobre su origen, su identidad independiente y sobre su papel histórico en el devenir de los pueblos del sur andino.

El ilustre clérigo, arqueólogo e historiador arequipeño Leonidas Bernedo Málaga[17] publicó, en 1949, un interesantísimo estudio que tituló La cultura puquina (historia), que reeditó en 1958, bajo Ediciones Populibro. Ese trabajo despertó el interés por la cultura puquina, ya que comprendía los aspectos históricos, arqueológicos, lingüísticos y etnográficos sobre la etnia y lengua puquinas. A propósito, el cronista Inca Garcilaso de la Vega, en su célebre Comentarios reales de los incas, dice que tres fueron las lenguas generales que se hablaban en el Tahuantinsuyo, a la llegada de los invasores europeos, a saber: quechua, aymará y puquina, además del uro y del kallawaya de menor uso.
El valioso aporte de Bernedo consistió, sobre todo, en ubicar los restos del sitio arqueológico denominado Churajón, en Arequipa, y en establecer los lugares donde aún persisten toponimios que dan cuenta de la desaparecida lengua puquina, que fue desplazada, primero, por los aymaras, y después, por los quechuas. Su centro de irradiación principal estuvo situado en Arequipa, a tal punto que el nombre de esta circunscripción geográfica no se debe al quechua, como muchos sostuvieron, sino a la lengua puquina. El nombre Ari-quepa, en aymara, significa detrás de la cumbre; y la palabra Arequepay se traduce del quechua como “Sí, quedaos”. Sin embargo, Bernedo establece que los puquinas fueron quienes concedieron el nombre de Are-quiapi a toda la extensa región que dominan el Misti y el Chachani, y que actualmente se denomina Arequipa.
Muchos fueron los investigadores que trataron sobre el idioma, la cultura y etnia puquinas, desde diferentes puntos de vista, en lo cual acertaron algunas veces y cometieron yerros otras; pero eso posibilitó, mediante la confrontación de los análisis e ideas, avanzar sobre el estudio de lo puquina.

En el siglo XVII, fray Jerónimo de Oré y Díaz (franciscano autor de varios libros y que fue obispo), publicó en su libro Rituale seu manuale peruanum (Nápoles, 1607) un registro de la lengua puquina, como por ejemplo el Padre Nuestro (y de otras oraciones y preceptos catequísticos) en dicha lengua, cuya primera frase empieza de la siguiente manera: Señiki, hanigo pacas cunana ascheno... Sin embargo, fray Jerónimo de Oré y Díaz es recordado principalmente por sus escritos sobre el aymara y el quechua, pero casi desconocido por sus aportes para el conocimiento del puquina.
Después se sumaron las contribuciones de Francisco Javier Delgado, Juan Gualberto Valdivia, Manuel Ladislao Cabrera Valdez, Francisco Mostajo y Germán Leguía Martínez, y, recientemente las investigaciones de Alfredo Torero Fernández de Córdoba y de Thierry Saignes.

Pero el estudio del puquina recién dio un salto con las investigaciones del arequipeño doctor Guillermo Galdos Rodríguez[18], quién publicó un esclarecedor estudio producto de sus acuciosas y perseverantes pesquisas, tanto de tipo histórico como lingüístico y etnográfico. Vale precisar que los soportes de sus hallazgos documentales se sustentaron en repositorios de Arequipa, Moquegua y Lima, concluyendo lo siguiente: primero, “Collisuyu, a la que se refiere el Inca Garcilaso designado por los españoles Colesuyo, comenzaba en el río Chili, abarcando los grupos étnicos de habla puquina como los Yarabaya, Copoata, uno cuyo nombre no ha llegado a nosotros y se le conoce por ser cabeza de curacazgo: Socabaya, Paucarpata, Characato y Chiguata; el amplio curacazgo de Pocsi, que llegó a tener enclave incluso en la costa.” De otra parte, tras los “recientes descubrimientos arqueológicos en Churajón, se ha retrocedido su cronología al período Formativo y, en consecuencia, se asegura ya que Churajón fue construido por un pueblo puquina hablante, anterior a que se iniciara la edificación Tiahuanaco.”[19]


II. LOS QUECHUAS Y LA FAMILIA DEL RUNA SIMI
Hacia finales del siglo XI, los Incas emigraron desde las inmediaciones del Lago Titicaca hacia el Perú. Según la leyenda fueron guiados por Manco Cápac y sus hermanas hasta un sitio donde se hundió en la tierra una vara de oro que llevaban, en donde fundaron lo que sería la ciudad del Cuzco.
Durante bastante tiempo los Incas permanecieron en la nueva zona y no pasaban de ser una de las tantas tribus que peleaban entre sí. De manera alguna, habían desarrollado la idea de extenderse o apropiarse de más territorios de los que tenían. Recién el cuarto monarca, Mayta Cápac (Según el inca Garcilaso de La Vega), comenzó la expansión. De hecho fue el primer conquistador al sojuzgar el país desde el nacimiento del Titicaca hasta las cuencas fluviales de la costa.
Hubo que esperar hasta el octavo monarca, Viracocha Inca [20](que tomó su nombre del dios creador del mundo) para que los incas iniciaran su gran expansión. Fue el primero que tuvo como objetivo el dominio permanente de pueblos no incas. Hasta este momento los pueblos vecinos eran derrotados, pero sin condiciones, tales como la imposición de gobernantes. Secundado por sus hábiles generales, comenzó rápidamente a incorporar otros territorios a sus dominios.
Los lupacas y los collas del Lago Titicaca, muy al sureste de Cuzco, eran dos tribus de lengua aimará que, juntos a los incas, eran los grupos más poderosos de la región. Inmediatamente al oeste de Cuzco estaban los quechuas, de la misma sangre, idioma y cultura que los incas, al oeste de éstos los chancas, que durante los primeros tiempos del reinado de Viracocha habían ocupado los territorios quechuas.
Los primeros en quedar "fuera de competencia" fueron los lupacas, a quienes los collas derrotaron porque no deseaban que se aliaran con los incas. Un poco más tarde los chancas fueron rechazados heroicamente por los incas, que los expulsaron de su territorio.
La muerte de Viracocha Inca marcó el fin de un periodo que tiene bastante de leyenda, para entrar el ciclo conocido como imperio histórico, cuyo gran personaje es el inca Pachacutec. Entre él y su hijo, Tupac Inca Yupanqui lograron, en menos de 50 años, extender el imperio desde el norte del Ecuador hasta el centro de Chile, lo que hace una distancia de 5.800 Km. y una superficie de 900.000 Km2. Los incas fueron maestros en el arte de la guerra y la ingeniería, crearon un sistema de reparto tripartito de la tierra que aseguraba tranquilidad a todos los habitantes del imperio. Fueron los creadores de la mitma, el traslado en masa de un pueblo vencido a otra región geográfica distante. La red de carreteras permitía unir Colombia con Tucumán, en Argentina. Finalmente, después de vencer a los rebeldes collas y lupacas, (que aprovechando que los ejércitos del inca se hallaban lejos habían decidido insurreccionarse) y los poderosos chimús. Topa Inca Yupanqui se dedicó a la tarea de organizar el país.
Pese a su grandeza fueron derrotados, por un puñado de españoles, en 1534, entre otras cosas, debido a su sistema altamente centralizado que permitió que junto a la caída de la élite dominante se derrumbará también todo su sistema de control de poder. En 1532 a 1534 Pizarro y sus huestes destruyen el “Imperio” más floreciente del nuevo Mundo.
En comparación con el aymara, el origen y la evolución del quechua tiene características más complejas. Una vez sembrado el quechua por el incario, durante la colonia, las haciendas y el espacio siguieron siendo escenarios en que se fomentaban la expansión de esta lengua por los mismos conquistadores y doctrineros. En el ámbito quechua, la interacción entre las poblaciones andinas provenientes de distintos puntos de los Andes y la población española, se tornó mas estrecha. En general la convivencia en las haciendas entre habitantes de habla quechua y hacendados, ha significado también una mayor y más profunda influencia de la religión y tecnología hispana sobre los patrones tradicionales andinos.
La lengua quechua pertenece a la rama quechuamarán de la familia andino-ecuatorial. El hogar original del pueblo quechua parece haber sido la región de Apurímac-Ayacucho, en el Perú actual. Aquí se fundó el Imperio Inca que fue conocido hasta la Conquista española como Tahuatinsuyu 'Las cuatro regiones' (tahu 'cuatro', susyu 'región'). El quechua era la lengua predominante del Imperio y se hablaba en dos variantes: la casta gobernante hablaba inca simi, que algunos estudiosos creen fuera una lengua secreta, y el pueblo hablaba runa simi o 'lengua popular'. Desde el siglo XVI en adelante el nombre quechua (que designa a los habitantes de un piso ecológico y no a un ayllu o nación en particular) se usó para designar al runa simi. El drama Ollantay es tal vez la obra mejor conocida de la literatura quechua; fue compuesto por un autor desconocido hacia el 1470.
Por varias razones, entre ellas la del proselitismo, los españoles difundieron el esparcimiento del quechua. La lengua fue enseñada en la Universidad de Lima (fundada en 1551) y para 1560 Domingo de Santo Tomás había producido la primera gramática quechua. En este sentido es curioso y tal vez único el caso de las cartas escritas en quechua a inicios del siglo XVII por dos caciques de las zona de la quebrada de Cotahuasi en Arequipa, dichas cartas se refieren al enfrentamiento entre el cacique de Cotahuasi y el de Mungui por lograr este último su independencia y desligarse del repartimiento de Cotahuasi, estas cartas han sido estudiadas por César Itier[21].
Aunque los incas conquistaron Chile y, a la llegada de los españoles, era comprendida, por ejemplo, en los valles del norte, no logró entronizarse. Atestiguan su presencia los topónimos y algunos préstamos léxicos en el mapuche.
La historia de la expansión territorial del quechua ha experimentado varias etapas:
· El territorio que cubrió la primera expansión parece haber sido probablemente el mismo que ocupa hoy el Qosco Imperial, más la franja costeña adyacente comprendida entre el río Santa, al norte, y el río San Juan de Chincha, al sur. Es en esta zona donde se reconoce la mayor diversificación del quechua.
· La segunda fase de expansión correspondió únicamente al conjunto wampi y puede correlacionarse, en tiempo y espacio, con la acción cultural cumplida entre los siglos VI a IX ó X d.C., en la época llamada Huari o Tihuanaco Peruano, por grandes centros constituidos en al costa central y sur-central peruana, como la ciudad de Pachacámac, un poderoso foco económico, político y religioso que surgió en la costa sur-central, a corta distancia de la ciudad de Lima.
· Del siglo XII ó XIII al siglo XVI se produjo la fase de mayor expansión del quechua ocurrida antes dela conquista española, fase que llevó a las variedades del chínchay de la costa sur central y sur peruana a implantarse por múltiples vías en nuevos espacios, algunos territorialmente contiguos al suyo, como las regiones ayacuchana y cuzqueña, y otros muy lejanos, como el Ecuador, la selva nororiental peruana, Bolivia, Chile y el noroeste de Argentina
El complejo quechua es tan diverso como pueda serlo la rama romance, habiendo una gran diversificación interna. A la vez, la activa promoción del quechua en una enorme región que se extendía desde Ecuador hasta Argentina, llevó a la degeneración de la lengua. Actualmente se habla en varios dialectos por Perú, Bolivia y Ecuador, contando con 8 millones de hablantes.
Hay dos dialectos principales: el de Cuzco y el de Ayacucho. La principal diferencia entre ambos es fonológica: la presencia en el quechua de Cuzco de una oposición triple en las oclusivas y africadas. También hay diferencias menores gramaticales, como la forma plural de la primera persona del pronombre es ñoqanchik en Ayacucho, mientras que en Cuzco es ñoqanchis. Ambos dialectos son mutuamente comprensibles.
Una clasificación tradicional de la dialectología quechua sería la siguiente:
· Quechua I (Q.I) o wáywash que se extiende por la Sierra Central peruana de manera continua, teniendo una rama septentrional en los departamentos de Ancash y Huánuco y otra meridional en los departamentos de Pasco, Junín, Lima y las serranías del nordeste y el nordeste, respectivamente, de los departamentos de Ica y Huancavelica. El nombre wáywash corresponde al de una alta cordillera nevada que se yergue en la región media del territorio de Q.I.
· Quechua II (Q.II) o wampu se subdivide en A, B, y C según el alejamiento lingüístico de menor a mayor con respecto a Q.I. Sus regiones dialectales se encuentran desde el suroeste de Colombia y el norte del Ecuador hasta el Noroeste argentino, aunque con interrupciones por interposición de regiones no quechuas y de la región de Q.I. La denominación de wampu ("navío" en quechua) tal vez haga referencia a la acción de los pueblos costeros que llegaron a poseer un avanzado dominio de las artes náuticas.
1. Q.IIA forma un subconjunto, el yúngay, que tiene una rama septentrional (dialectos Cañaris-Incahuasi y Cajamarca), una central (dialecto Pacaraos) y una meridional (dialectos de Laraos y Lincha), contiguas las dos últimas con la zona del wáywash meridional. La palabra yungay procede de la quechua yunga, con la que se designaba a la gente de la costa.
2. Q.IIB y Q.IIC quedan englobados en un subconjunto que nombramos chíchay, del cual IIB constituye la rama septentrional (dialectos colombo-ecuatorianos y peruanos nororientales) y IIC la rama meridional (dialectos denominados ayacuchano, cuzqueño, bolivianos y de Santiago del Estero). La palabra chínchay remite a un pueblo yunga de la costa sur peruana.





III. LOS PUEBLOS AYMARAS Y SU LENGUA
Por "pueblo aymara"[22] entendemos al conjunto de indivíduos que tienen como lengua materna al aymara y también a las personas y grupos que claman para sí su identificación como aymaras. No existe un subgrupo étnico exclusivo del aymara y recíprocamente, el lenguaje aymara no puede ser considerado una exclusividad de ningún subgrupo étnico. Esto porque diferentes subgrupos étnicos tales como los Qullas, Lupaqas, Qanchis, Carangas, Lucanas, Chocorvos, Chichas, etc. hablaron aymara desde tiempos pre-incaicos hasta siglos post-incaicos.
Geográficamente estos grupos estaban asentados en diferentes lugares de los actuales departamentos de Lima, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Arequipa, Apurimac, Cuzco y norte de Puno, zonas de Cochabamba y Potosí localidades, hoy, de habla quechua. Los apellidos Mamani y Quispe, linguísticamente son de indiscutido orígen aymara y son de los más numerosos en diferentes regiones andinas e inclusive urbes del Perú, Bolivia, y Chile. Sin embargo, por el proceso histórico de avance del quechua y del castellano sobre el aymara muchas personas con estos apellidos claman por una identidad quechua antes que aymara. Otros ni siquiera eso, planean, si no lo han hecho antes, cambiar Mamani ó Quispe por un apellido europeo, entrando aquí en la temática de la identidad e incluso del racismo por las implicancias sociales que generaron y generan aún en especial en el Sur Andino.
Después de la decadencia de Tiwanaku surgieron sociedades aymaras, políticamente organizadas, siendo los más importantes los reynos Lupaqa, y Qolla. Los Incas sin ninguna distinción denominaron por Qollas a todos los aymaras y también todo este territorio junto con las tierras más australes, pasó a ser el Qullasuyo. Pedro Cieza de León acentúa estas denominaciones denotando por meseta del Collao a la meseta del Titicaca y, también, denotando por Collas a todos los aymaras (Cap. XCIX de Crónica del Perú).
No hay consenso[23] sobre la manera en que habría sido la conquista de los territorios aymaras por el imperio Incaico. Unos sostienen que los incas anexaron pacífica y respetuosamente a los aymaras para luego asimilar su cultura, una analogía de lo que los griegos fueron para los romanos. Sin embargo, otros sostienen que hubo cruentas guerras para la conquista del territorio y estados aymara, y que durante el dominio inca hubo bastantes rebeliones. Cualquiera que sea la verdad, los incas no consiguieron imponer el quechua sobre el aymara, por lo menos no en la meseta del Titicaca. La expansión del quechua en el Qullasuyu es post-conquista española.
La lengua aymara pertenece al grupo quechuamarán de la familia andina-ecuatorial. El término aymara es un concepto que engloba una docena de grupos étnicos, algunos de los cuales, como el colla y el lupaka, habían formado Estados independientes antes de que los incas llegaran al poder.
Según Garcilaso de la Vega la provincia de los aymaras, que tenía más de treinta leguas de largo y más de quince de ancho, fue conquistada por el Inca quinto Capac Yupanqui. Los aymaras o aymaras comprendían varias naciones que hablaban diversos dialectos del aymara.
Bertonio en el año 1599 escribía de un determinado pueblo de los aymaras:
"Hay muchas naciones de indios aymaras, como son los canchis, canas, collas, collaguas, lupacas, sacases, carancas, charchas y otros, los quales así como son diferentes en los nombres, así también lo son en las lenguas... digo, que principalmente se enseña en esta arte la lengua lupaca la qual no es inferior á la pacasa, que entre todas las lenguas aymaraicas tiene el primer lugar, y es mucho más elegante que todas las demás que arriba hemos nombrado. La razón de esto puede ser porque ordinariamente hablan mejor la lengua materna los que están en los extremos. . . como están los sacases y lupacas en medio de todos los aymaras; y aunque los sacases comunmente son tenidos por más pulidos y elegantes en el hablar; pero los lupacas en esto se aventajan sobre todos, en que tienen pueblos mayores, cuya señal puede ser que en cada uno de ellos residen tres sacerdotes, y en algun quatro... demas de esto era mucha razón enseñar principalmente la lengua de aquellos indios que están incorporados en la corona real de la magestad del rey Don Felipe nuestro señor, como estos lupacas de la provincia de Chucuito lo están, para que los sacerdotes que en dicha provincia residen, ayudados con esta arte, puedan aprender con mucha perfección la lengua de estos naturales... Tampoco hemos de pensar, que estos preceptos de hablar, que aquí se dan, servirán solamente para aprender la lengua lupaca; pues es cosa cierta que uno que sabe bien una lengua de una provincia, fácilmente entenderá la de otra de la misma nación, porque la diferencia que hay de una á otra no consiste en el modo de hablar, que es universal en toda la nación, sino en vocablos particulares."
Los aymaras, aunque vecinos de la corte de los Incas debieron conservar siempre su propia lengua y después que los españoles conquistaron el Perú despreciaron la lengua de los Incas y continuaron libremente hablando la propia. No obstante en algunos pueblos aymaras se conservaba el quechua en tiempo de Garcilaso pues se dice que los indios estiman a los españoles y tienen en más por esta lengua cortesana (o quechua) que aprendieron.
La fragmentación en dialectos geográficos es relativamente poca. En ningún caso llega a perderse la mutua inteligibilidad (a diferencia del quechua), hecho que puede correlacionarse con la mayor solidaridad de grupo que presenta el hombre aymara. Sin embargo, hay ciertas variantes dialectales entre las que señalamos las siguientes:
· La Paz: Es el de mayor prestigio y el que evoluciona más rápidamente, probablemente como resultado de este mismo prestigio al tener hablantes de diversas clases sociales, y por ser el área de máxima densidad demográfica, por lo que aumenta el intercambio comunicativo. Dentro de este dialecto las variantes habladas en la ciudad de La Paz y en otros pueblos importantes denotan el impacto del castellano, a través de sus numerosos hablantes bilingües o semi-bilingües.
· Perú: Está en la periferia del estado peruano, por lo que no se da el efecto de prestigio, pero sí el de una fuerte densidad demográfica que mantiene la lealtad idiomática hacia formas tradicionales arcaizantes; sin embargo, junto a la ciudad de Puno el aymara recibe influencias del quechua y del castellano, y en los valles hacia la Costa del castellano.
· Oruro y norte de Potosí: Son áreas menos pobladas en las que el aymara ha mantenido formas más arcaizantes (a veces, pero lo siempre, comunes con las variantes peruanas). Hay fuertes influencias léxicas y morfológicas del quechua, principalmente en el norte de Potosí.
· La franja chilena, en que un dialecto originariamente muy cercano al de Oruro ha sufrido notables influencias del castellano hasta el punto de estar cercano a la extinción.
Además, debemos considerar que el aymara tiene dos lenguas hermanas: El Kawki y el Jaqaru, ambos hablados en las provincias serranas de Lima, según últimos informes el primero de estos es ya casi una lengua extinta, mientras el Jaqaru se debate en la agonía en Tupe (Yauyos).
El primer estudio gramatical y lexical del lenguaje aymara fue hecho por el jesuita italiano Ludovico Bertonio[24], a finales del siglo XVI, mientras cumplía su misión en Juli (Chucuito, Puno). Bertonio estudió al aymara usando como referencia a la gramática latina. Durante los cuatro siglos siguientes a Bertonio los otros estudios del aymara continuaron a tener como marco de referencia a los modelos gramaticales indoeuropeos. Se considera al trabajo de Ellen Ross, en 1963, como el primer estudio del aymara usando conceptos de la lingüística moderna, sacudida de los defectos de los anteriores estudios. Posterior a Ross aparece el equipo de lingüistas de la escuela de Florida bajo la dirección de M. J. Hardman. Todos los estudiosos de la lengua aymara reconocen que los resultados de esta escuela son de los más importantes hasta ahora conocidos.
La representación alfabética del lenguaje aymara ha merecido más de 30 propuestas diferentes, a comenzar con la del propio Bertonio. Buena parte de estos sistemas fueron inadecuados para la realidad fonémica del aymara. En los años 60's el profesor boliviano Juan de Dios Yapita, un aymara hablante miembro de la escuela de Florida propone el alfabeto sobre el cual está basado el actual alfabeto unificado ó único. Este alfabeto tiene carácter oficial, reconocido por Decreto Supremo DS-20227 del 9 de mayo de 1984 por el gobierno boliviano y también por Resolución Ministerial RM-1218 del 18 de Noviembre de 1985 por el gobierno peruano. En Chile es reconocido como el grafemario aymara. Este es un alfabeto fonémico con 26 consonantes y 3 vocales.
Para finalizar este pequeño artículo presentamos y cuadro en que se compara los numerales en las principales lenguas del sur andino:Comparación interlingüística de los numerales en las lenguas más importantes del sur andino[25]
Numerales
PUQUINA
QALLAWAYA
URU
QUECHUA
AYMARA
1
pesq
uksi
shi
uj (shug)
naya
2
so
soo
pisque
isqay
paya
3
qapa
qapi
chep
kimsa
kimsa
4
sper
pili
pakpik
tawa
pusi
5
taqpa
chisma
paanuqo
pisca
pisqa
6
chichun
tajwa
pachuy
sojta
sojta (qallqo)
7
stu
kajsi
tohonqo
kanchis
pa qallqo
8
kina
wasa
qonqo
pusaj
kimsa qallqo
9
cheqa
nuki
sanqaw
isq’on
lla-tunqa
10
sqara
jocha
qalo
chunqa
tunqa Podemos notar que el puquina mantiene una total independencia, auqnue se constata cierto cognatismo con el qallawaya que se trataría mas de prestamos del qallawaya muy posteriores dada su versatilidad y al hecho que compartieron espacio continuos en la zona de Omasuyos en bolivia. Es necesario resaltar la total diferencia con el uro, lo que hace descartar las antiguas teorías de Max Uhle y Bernedo Málaga que los juntaban en una sola étnia y en una sola lengua. De igual manera se nota la influencia del quechua sobre el aymara durante el período de la dominación incaica y durante la conquista. Podemos concluir que los cinco idiomas andinos poseen un núcleo autónomo que los diferencia claramente entre sí, a pesar de las influencias mutuas históricas que se reflejan en algunos cognatismos.
[1] Los autores son investigadores independientes formados en la Escuela profesional de Historia de la Universidad San Agustín de Arequipa.
[2] Entendiéndose como enfoque de la Historia tradicional
[3] Por 168 matachines, vid: “En que momento se Jodió el Perú” ed. Milla Batres.
[4] CHÁVEZ, Amancio. “UN NUEVO DICCIONARIO QUECHUA COMO NECESIDAD SOCIAL”. 2002.
[5] PALABRAS CLAVE: Morfema lexical, decantamiento, superposición interculturalidad franquicia social, interlingüe, extralingüística, fitonimia, zoonimia, polisemia.
[6] CHÁVEZ, Amancio. Op.cit.

[7] Vid. Ballón A., Enrique; y Cerrón-Palomino, Rodolfo (ed.) “Diglosia linguo-literaria y Educación en el Perú”. CONCYTEC. Lima-Perú. 301 pp.

[8] Enciclopedia Temática Ilustrada. Enero de 1993. grupo Clasa. Cultura Librera Americana.
[9] Vid. Waldemar Espinosa Soriano. En revista Española de Antropología. Mdrid, 1980.
[10] Torero, Alfredo. “Lenguas y pueblos altiplanicos en torno al siglo XVI”. Rev. Andina. Anexo Nº 2. Lima, 1972.
[11] Palomino-Cerrón, Rodolfo. “conferencia magistral” Lingüista peruano. Oruro, Bolivia. Jueves 12 de agosto de 2004 en la LA PATRIA.
[12] Sobre los puquinas, su lengua y cultura es indispensable revisar: Aguiló, Federico. “El Idioma del pueblo Puquina un enigma que va aclarándose”. UINPI. Quito-Ecuador, 2000. 224 pp. y Galdos Rodríguez, Guillermo. “El Puquina y lo Puquina. Comentarios de una lengua que ya no se habla de la que mucho se habla”. FCHS-UNSA. Arequipa-Perú, 2000. 275 pp. además de manera complementaria a: Meyers, Rodica. “Cuando el sol caminaba sobre la tierra. Orígenes de la intermediación Kallawaya”. Plural Ed. Quito- Ecuador, 2002.177 pp.
[13] Garci Diez de San Miguel. “Visita hecha a la provincia de Chucuito en el año 1567”. Lima, 1968. pp. 140-141.
[14] Garcilaso Inca de la Vega. “Los Comentarios reales de los incas”. Tom. I. UNMSM. Lima, 1967. p. 95.
[15] Gisbert, Teresa, et all. “Los textiles de Charazani, en su contenido histórico y cultural”. rev. Andina. Buenos Aires, 1995. Y “Arte Textil y el mundo Andino”. La Paz, 1994.
[16] Aguiló, Federico. op. cit. p. 30.
[17] Vid. Bernedo Málaga, L. La Cultura Puquina. Ediciones Populibro – UNSA. Arequipa, 1958. 185 pp. Y “Arequipa Arqueológica, La Cultura Aymara del Collao en el Valle de Arequipa”. En Revista de la Universidad Nacional de San Agustin. 1952
[18] Ver las muchas obras del doctor Galdos Rodríguez, Guillermo. “El Puquina y lo Puquina. Comentarios de una lengua que ya no se habla de la que mucho se habla”. FCHS-UNSA. Arequipa-Perú, 2000. 275 pp. Galdos Rodríguez, G. Kuntisuyu: lo que encontraron Los Españoles. Primera Edición ed 1. Fundación M.J. Bustamante de la Fuente, Lima. 1985. Naciones Ancestrales y la Conquista Incaica. In Historia General de Arequipa. Fundación M. J. Bustamante de la Fuente, Arequipa. 1990. Etnias Precolombinas En La Banda Oriental Del Chili. Documentos Etnográficos del Archivo Regional de Arequipa, Arequipa. 1994. Visita a Ático y Caravelí (1549). In Revista del Archivo General de la Nación, 1977. Naciones oriundas, en expansión y mitmaqs, en el valle de Arequipa. En Naciones oriundas en expansión y mitmaqs en el valle de Arequipa, Tokio. 1988. Galdos Rodríguez, G. Reflexiones y Confrontaciones Etnohistóricas. In Reflexiones y Confrontaciones Etnohistóricas, pp. 6-101. Primera Edición ed. Universidad Nacional de San Agustín, Fundación M.J. Bustamante de la Fuente, Arequipa. 1995.
[19] GALDOS R., Guillermo “El puquina y lo puquina”, Arequipa, UNSA, 2000).
[20] Civilizaciones americanas y el reencuentro de 2 mundos. Segunda reimpresión. Enero de 1994. Grupo Clasa. Cultura Librera Americana.
[21]ITIER, César (1991) “Lengua General y Comunicación escrita en quechua de Cotahuasi en 1616.” En: la Revista Andina, año, Nº 1. Centro Bartolomé de las Casas. Cuzco. pp. 65-107.
[22] PEDRAZA, Jorge Arpasi “Introducción al Lenguaje, Historia, Cultura y Religión del Pueblo Aymara”
[23] ALONSO, Elisalde, VÁSQUEZ, Blanco y FERNÁNDEZ Caso, Gurevich. “Ciencias sociales. América en el mundo contemporáneo” 3er CICLO E.G.B. Editorial AIQUE.
[24] Vid. Bertonio, L. Vocabulario de la Lengua Aymara. Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social. Instituto Francés de Estudios Andinos Museo Nacional de Etnografía y Folklore, Cochabamba, Bolivia. [1612].
[25] Aguiló, Federico. op. cit. p. 204.

ARTICULOS DE INVESTIGACIÓN

UNA PERSONALIDAD OLVIDADA DE LA HISTORIA DE AREQUIPA
EL CORONEL CASIMIRO PERALTA CHIRINOS
LA GESTA REVOLUCIONARIA DE AREQUIPA DE 1834 Y LA CREACIÓN DE LA PROVINCIA DE LA UNIÓN


Por: Oscar Alberto Salas Gallegos
Luis Miguel Manrique Loayza



En medio de las luchas intestinas entre diversos caudillos en la naciente república peruana, surge la personalidad del Coronel Casimiro Peralta, que hizo suyo el anhelo de unir en una sola provincia a los dispersos pueblos de la quebrada de Cotahuasi que pertenecían jurisdiccionalmente a los departamentos de Cuzco, Ayacucho y Arequipa; y anexarlos al departamento de Arequipa, apoyando decididamente al pueblo arequipeño que se batía a favor del presidente legitimo Luis José de Orbegoso en contra de los generales Gamarra y Bermúdez que tenían como base de operaciones los departamentos de Cuzco y Puno.

La primera gran victoria de Peralta se dio en la batalla de Chahua en las alturas de Alca, en horas de la tarde del 18 de marzo de 1834, con las fuerzas Gamarristas de Infantas, que a su vez se dirigían a Cotahuasi, en afán de sofocar la revolución. La victoria de Peralta y sus combatientes fue rápida y clara, a tal punto que se logró la captura de la capital de Chumbivilcas, Velille; acción bélica que le valió a Peralta ser nombrado por Nieto, nuevo Subprefecto de Chumbivilcas y de los pueblos de la Quebrada de Cotahuasi.

Luego de conseguida la victoria, el novísimo ejército de los pueblos de la quebrada de Cotahuasi se dirigieron hacia Arequipa desde Velille, llegando a Arequipa en la madrugada del 2 de abril de 1834, justo en momentos previos al enfrentamiento de la fuerzas arequipeñas al mando del General Nieto y de las Gamarristas de Puno al mando de San Román. Participando en dichos actos bélicos en compañía de figuras arequipeñas tan saltantes como el Deán Valdivia, luego de los cuales, se logra el reconocimiento del General Orbegoso como presidente del Perú.

El caldero volvió a moverse, y era inminente un nuevo período de convulsiones cuando a media noche del 22 de febrero de 1835 Salaverry se declaraba en el Callao como nuevo Jefe Supremo de la República, ante la “acefalia” en que se encontraba el Estado por el viaje de Orbegoso al sur del país, motivo por demás ridículo. Rápidamente Salaverry con apoyo de Gamarra y San Román logran apoderarse de todo el país a excepción de Arequipa.

En estas circunstancias desesperadas, Orbegoso es informado de los meritos del ejército de la Quebrada de Cotahuasi al mando del Teniente Coronel Casimiro Peralta, por lo que el 4 de mayo de 1835, Orbegoso y su secretario Anselmo Quiroz emiten un decreto creando la Provincia de La Unión y asimismo se resuelve ascender al Tte. Cnel. Casimiro Peralta a Coronel y nombrarlo como nuevo y primer subprefecto de la novísima provincia de La Unión. Ese mismo día, el edecán del presidente Orbegoso viaja a Cotahuasi con los importantes documentos.

En la misma documentación se encontraba el pedido de Orbegoso para que se organice un ejército y parta de inmediato a Arequipa. Peralta comprendió, que de la supervivencia del gobierno de Orbegoso, dependía la vigencia de la recién creada provincia, pues Infantas (ex sub-prefecto de Chumbivilcas) que se encontraba en el bando enemigo podía influir, en caso de ser derrotado Orbegoso a manos de Salaverry o de Gamarra, para anular la creación de la provincia. Antes, sin embargo, el pueblo festejó la creación de la provincia con sendas corridas de toros en Alca, Tomepampa y Cotahuasi. El 30 de diciembre de 1835 el ejército unionense partió hacia Arequipa al mando del Coronel Casimiro Peralta y del capitán Evaristo Amézquita.

Estos hechos darían lugar a la intervención del presidente de Bolivia general Andrés de Santa Cruz y a la conformación de la Confederación Perú Boliviana, de la cual, el pueblo arequipeño era entusiasta partidario. El ejercito unionense apoyo decididamente a la Confederación participando en todas las acciones bélicas hasta la derrota del general Salaverry. Incluso el coronel Casimiro Peralta participó como vocal en el Concejo de guerra que condenó a Salaverry y sus acompañantes a muerte en febrero de 1836. Pocos días después, pide le den de baja, sin embargo, su solicitud es rechazada por el mismo Santa Cruz.

La Confederación llegó a su fin tras sólo 3 años de vida. Santa Cruz fue derrotado en la batalla de Yungay el 20 de enero de 1939 por el ejército chileno de Manuel Bulnes, pero comandando por el general Ramón Castilla, que de esta manera, inició su ascensión política.

Vida y obra del coronel Casimiro Peralta

El lugar de nacimiento de don Casimiro Peralta es aún tema de discusión debido a que aún no se ha hallado su partida de nacimiento; pero teniendo en cuenta que en su partida de defunción fechada en 1873 dice que finó a los 78 años es fácil calcular que don Casimiro Peralta nació en 1795. Sabemos que su padre fue alqueño (Juan de Dios Peralta) y por el apellido probablemente su madre fuera de Tomepampa (Chirinos). Don Casimiro Peralta nació en el seno de una familia de profundo arraigo realista (como gran parte del pueblo alqueño y de la élite arequipeña), por lo que con el grado de capitán lucho en las batallas de Junín y Ayacucho en el bando realista, siendo él uno de los beneficiados en la Capitulación de Ayacucho.

Don Casimiro Peralta contraería nupcias en 1843 con la dama arequipeña doña Josefa Bustamante, su padrino de bodas fue el general Domingo Nieto, que al año siguiente sería presidente del Perú.

Peralta, luego de su brillante participación en las batallas de Chahua, Miraflores y Socabaya, asumió sucesivamente importantes cargos como: delegado Titular del Estado Mayor de la Confederación Perú- Boliviana, la Jefatura Político Militar de las Plazas de Ayacucho, Cuzco y Arequipa. Entre los cargos que podemos mencionar son: Mayor de Plaza y Juez de primera instancia del Cuzco en 1836; Comandante general del departamento de Arequipa en 1838, para que luego el mismo año, sea nombrado como Prefecto de Ayacucho; Comandante Militar de La Unión en 1842; fue comisionado del gobierno para investigar los motines en Huacho en 1844, mismo año, en que se le nombra prefecto de Junín; entre 1845 y 1848 se desempeñó como Prefecto de Arequipa.

Casimiro Peralta muere el 18 de octubre 1873 de tisis pulmonar a los 78 años de edad, sus restos se velaron en la Iglesia de la Merced del Jirón de La Unión en Lima y fue enterrado en el cementerio Presbítero Maestro; dejando a su menor hijo, Benjamín de sólo 11 años, recibiendo por ser huérfano la irrisoria cantidad de 59 soles hasta el 1 de abril de 1880 cuando el joven Benjamín cumplió los 18 años.
Vista nocturna de los balcones del pueblo de ALCA. En las alturas de este distrito de la Provincia de La Unión, en el paraje llamado Chahua se enfrentaron las fuerzas de Casimiro Peralta contra las del subprefecto Juan Infantes de Chumbivilcas (gamarrista) un 18 de marzo de 1834.

ZAPATA Y EL COLEGIO DE HISTORIADORES

¿Colegio de Historiadores?
Por Antonio Zapata
El pasado 7 de abril, la Comisión de Educación del Congreso ha aprobado un proyecto de ley para crear el Colegio de Historiadores. Parecería un proceso normal e intrascendente, porque casi todas las profesiones disponen de un colegio que vela por sus intereses. Pero, no es tan simple. Para empezar, no hemos sido consultados. Una rápida encuesta entre algunos colegas da como resultado que nadie ve con buenos ojos la organización de un colegio profesional. ¿Qué significa esta contradicción?
La iniciativa parlamentaria se fundamenta en dos proposiciones, ambas equivocadas. Sostiene la Comisión de Educación que la calidad de la producción histórica se halla en peligro a causa de la intromisión de otros profesionales en nuestros predios. Esa idea no se sostiene. Por el contrario, vivimos la era de los estudios interdisciplinarios. Para entender cualquier proceso social se requiere del concurso de diversos enfoques: el sociológico, antropológico e histórico forman la base de la comprensión en ciencias sociales. Nadie trabaja en solitario y aislado, todo estudio de cierta envergadura requiere del concurso simultáneo de varias disciplinas científicas. Así, al revés de lo planteado por la Comisión de Educación del Congreso, la intromisión de las otras disciplinas enriquece y no empobrece la producción de conocimientos históricos.
Por otro lado, la historia se entromete más que otras disciplinas de ciencias sociales. Como toda materia tiene antecedentes, se halla colegas trabajando en muy variados campos. Encontramos historiadores de la medicina, de la arquitectura, de la vida política, económica, cultural, etc. Entonces, antes que estar soportando una invasión, es obvio que nosotros penetramos en las demás ciencias para escribir su respectiva historia. Por ello, estamos interesados en la libertad del ejercicio histórico. Si nosotros nos cerramos, mañana se cerrarán los demás. Por ejemplo, algún colegio podría obligar a que la historia de la medicina la escriban solamente médicos y se prohíba a historiadores. Es una situación absurda; no deseamos exponernos a ello.
El segundo punto de la moción de la Comisión de Educación es más complicado. Sostiene que el futuro Colegio de Historiadores debe estar integrado por licenciados. Así se hace de este título profesional el eje de la carrera. Ello no es así. Una buena parte de los colegas ha obtenido su bachillerato y luego ha seguido con maestría y doctorado. Para entrar a los posgrados se requiere bachillerato y no licencia. Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.
La licencia en historia carece del peso que posiblemente tiene en otras carreras. Un historiador no es un médico o un abogado, que para ejercer se entiende que sean colegiados. Nosotros no podemos operar a nadie ni meterlo preso. Nuestras interpretaciones del pasado son mucho más inofensivas. Los historiadores empezamos la carrera desde que enseñamos en una universidad o publicamos un libro. Es un oficio libre e invitamos a los demás profesionales a incorporarse, porque hay mucho campo en la historia.
El tema de la licencia debería motivar una seria discusión en la próxima ley universitaria. En el resto del mundo no existe ese título; carece de equivalente. Lo universal es la escala de tres grados académicos: bachiller, máster y doctor. La licencia es un peruanismo que dificulta la acreditación de nuestros académicos con el resto del planeta. Cuando un profesor extranjero quiere enseñar en una universidad nacional, le piden licencia y como no existe en su país, le cierran las puertas. Estamos en desacuerdo. El Pleno del Congreso debe saber que la inmensa mayoría de historiadores preferimos regirnos por la calidad y no por la pertenencia a un colegio de licenciados.
Tenemos el ejemplo de nuestra principal historiadora del Perú antiguo, la doctora María Rostworowski, que es autodidacta, nunca fue alumna universitaria y, sin embargo, es la número uno de nuestra profesión. Valoramos especialmente este tipo de carreras y hemos elegido una especialidad que no requiere el tutelaje de un colegio profesional.
RESPUESTA
Normalmente aplaudo sus comentarios por ser justos y objetivos, sin embargo, en esta ocasión no puedo sino disentir de sus afirmaciones. En primer lugar la iniciativa de crear un colegio de Historiadores no fue de ningún ente estatal, sino de AHIRSA, una Asociación de historiadores con sede en Arequipa, (de la que por cierto no formo parte), lo que da la suficiente legitimidad al pedido. La rápida encuesta a la que usted hace referencia no tiene validez estadística a menos que usted conozca a todos los historiadores del Perú.

En segundo lugar, no hay que confundir el hecho que hoy los estudios multidisciplinarios e interdisciplinarios no solamente son importantes sino indispensables, pero esto no niega que los estudios históricos sean hechos en su preferencia por historiadores y no por sociólogos, antropólogos, educadores, etc. que efectivamente suplen a los egresados de las escuelas profesionales de Historia del Perú.

En tercer término, creo que usted desconoce la realidad de las escuelas profesionales de historia no limeñas, y cito: “Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.” Concuerdo con usted en que el colegio de Historiadores debe incluir no solo a los licenciados sino por supuesto a los demás grados académicos. Pero consideremos lo siguiente: El bachillerato es automático, lo que equivale a decir, que solo hace referencia de haber concluido sus cincos años en la universidad, mas nada sobre su calidad de investigador que es realidad lo que nos hace historiadores. La maestría y el doctorado son grados académicos que sin duda implican un alto nivel en la investigación, pero también un nivel económico que no todos los egresados poseen, razón por la cual, el referente de un cierto grado de investigación termina siendo el grado profesional de licenciado, por lo que considero que usted ofende al ningunear este grado profesional.

Finalmente, considero que usted, como historiador respetado y con amplia experiencia en la investigación debe apoyar el debate amplio sobre la conveniencia el colegio de historiadores considerando todas las aristas con tolerancia y no olvidando que no todos los historiadores laboramos en el IEP, PUCP, Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales, Instituto Riva Aguero o en la Academia Nacional de Historia. También se investiga en el resto del Perú aunque probablemente estas investigaciones no lleguen a Lima por ser de temas locales y no holísticos.

Lic. Oscar A. Salas Gallegos
Asoc. Sinergia Social
Arequipa-Perú.

OPINIONES EN TORNO AL COLEGIO PARTE 2

EL DEBATE SOBRE EL COLEGIO DE HISTORIADORES
CONTINUACIÓN…
PARTE II
Estimado amigo, estamos frente a un gran debate en la que tiene que sentar un precedente, ahora no es solo AHIRSA, es la propuesta de Arequipa, de la Provincia frente al Centralismo, creo que hay confusión el Colegio debe velar por la protección de toda fuente Que paso con el robo de documentos del Archivo regional de Arequipa, del robo y saqueo de la zona Arqueológica de Churajon etc, que hacen las instancias del estado por eso debe salir el Colegio, un gremio que luche por la protección de la memoria del Perú.
ERNESTO ROQUE
Eg. Historia.


· JOEL PINTO ESQUIA dice:
Estimada comunidad historica:
Hasta ahora no entiendo por qué los historiadores limeños tratan de desacreditar a la asociacion de AHIRSA (ojo: no pertenezco a la misma), ¿acaso ellos no pudieron presentar un proyecto bien fundamentado?; además, toda propuesta es revisada, analizada y puesta a debate. Insto a los historiadores al cambio, basta de tener una historia tradicional,egolimeña,centralista.
¿Acaso, piensan ellos ser los dueños de la verdad? Por ejemplo, no entiendo por qué se siente tocado el sr. José Ragas, ¿será que no tiene titulo de licenciado?, y enseña en la PUCP, o es que piensa que solo con armar críticas al mundo de Clío, es construir historia; piénselo, debería aportar en bien de todos, y no estar abriendo debates nimios, ayude a unir mas a la historia y los historiadores… viva el colegio profesional de historia,… viva Arequipa!!!
Joel Pinto EsquiaCEL.: 952877927
- 2 May 2009 at 7:15 pm
COMUNICADO PRESIDENCIA AHIRSA A LA COMUNIDAD DE HISTORIADORES

“… soy un historiador profesional (…) nos dedicamos seriamente a una actividad que exige estudios universitarios y titulo profesional de ese nivel, como sabes he enseñado a investigar en Historia en la UNSA durante cuarenta años” (Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán)
En estos últimos días hemos sido víctimas de una serie de oprobios, insultos y ofensas elementos característicos en un discurso desesperado y limitado. La ignorancia supina reflejada en los diferentes comentarios hace necesaria las siguientes aclaraciones.
AHIRSA
La asociación de historiadores región Sur Arequipa (AHIRSA) fue fundada el de 12 de agosto del año 2002 con la finalidad de desarrollar, promover y ejecutar proyectos de investigación histórica que contribuyan a mejorar el conocmiento histórico de la Región siendo uno de nuestros principales pilares la constitución del colegio profesional de historiadores del Perú.
En estos siete años hemos realizado una serie de actividades las cuales detallaremos para satisfacer la sana curiosidad de algunos comentaristas ¿Qué hace AHIRSA?
2003 Homenaje al Historiador Jorge Basadre Grohman
2003 Homenaje a Francisco Mostajo Miranda
2003 Arequipa en el proceso de la Independencia
2003 Homenaje a Juan José Vega
2003 La Hispanidad 511 años después
2003 Publicación de suplementos de Historia Regional desde el 2003 hasta la actualidad
2004 I Jornada Cultural de historia “Difusión y actualización de la Historia de Arequipa” todo febrero
2007-2008 Programa Radial de difusión Histórica “Clionauta la hora del historiador”
2008 I Concurso de historia Arequipeña “Dr. Guillermo Galdós Rodríguez” donde participaron 400 estudiantes de la provincia de Arequipa contando con el apoyo del GREA-GRE, municipalidades, universidades y empresas privadas en un trabajo mancomunado de difusión y lectura de investigaciones históricas realizadas por nuestro homenajeado.
2009 II Jornada cultural de difusión y actualización en Historia, economía y Geografía dirigido a docentes de la región Arequipa donde se realizaron conferencia durante un mes.
Libros publicados en AHIRSA
2005 HUANCA MAYHUA, Juan de Dios
El circuito comercial del Cochayuyo en el siglo XX y la persistencia del control del litoral de Islay por el pueblo de Sibayo-Caylloma
2006 MAQUITO COLQUE, Tania Micaela
La sociedad arequipeña y la confederación Perú-Boliviana 1836-1839
2006 DREA-AHIRSA
Antología de la Historia de Arequipa
2007 AHIRSA
El escribano revista 1
2008 RAMIREZ ANGULO, Enrique
Como enseñar historia algunas experiencias
2008 RAMIREZ ANGULO, Enrique
Productos alimenticios de origen americano
2008 TACCA QUISPE, Lorenzo
Petroglifos de Illomas
2009 TACCA QUISPE, Lorenzo
La semana santa en Arequipa y festividades asociadas.
El hecho de no encontrar estos libros en las bibliotecas limeñas no implica que no existan o que la producción bibliográfica de AHIRSA sea inexistente.
No quisiéramos entender o suponer que la presentación del proyecto de ley del Colegio Profesional de Historiadores del Perú, haya sido criticado solo por el hecho de ser una propuesta generada por historiadores del Sur.
Colegio Profesional de Historiadores
La critica a las formas (redacción) del proyecto de ley ha motivado una serie de adjetivos calificativos que pasado de un matiz burlesco a extremos grotescos que evidencian una intencionalidad soterrada de intolerancia y discriminación, nos viene a la memoria el caso de la congresista Hilaria Supa, los doctos lingüistas expresaron su sentir y obviamente su malestar.
Quizás estos formalismos insatisfechos por los críticos al proyectos de ley habrían sido superados con una comunicación más fluida (de la cual AHIRSA no es responsable) entre la Asamblea Nacional de Rectores, universidades Privadas y públicas, Facultades, escuelas, programas profesionales, docentes y claro estudiantes, para mayor aclaración el día 23 de noviembre del 2005 a horas 2:30pm la Oficina de presidencia de ANR recibía el oficio Nº 716-2005-2006 emitido por la Comisión de Educación, ciencia, tecnología, cultura y patrimonio cultural dirigido al señor Iván Rodríguez Chávez Presidente de la Asamblea de rectores con el siguiente tenor “…comunicarle que la comisión de educación, ciencia y tecnología, cultura y patrimonio cultural, que me honro en presidir, tiene en estudio el proyecto de ley … que propone crear el colegio de Historiadores del Perú, cuya copia adjunto … solicito la opinión de su representada. Firma Mercedes Cabanillas Bustamante Presidenta de CECTCPC.
Luego de haber revisado el anterior documento (si desean una copia del mismo ahirsa_arequipa@hotmail.com gustosamente se la enviaremos) espero que quede zanjado definitivamente el aspecto referido a la consulta a las universidades del país donde se imparte historia.
La actividad intelectual del historiador al igual que su objeto de estudio ha sufrido una serie de cambios el no reconocer esto no hace más que sesgar nuestra óptica como investigadores.
El debate que nunca se dio en los diferentes blogs, entendido debate como el intercambio alturado de ideas entre pares, nunca se nos trato como iguales, no es necesario citar textualmente este aspecto, hasta se pretendió direccionar nuestra opinión al indicarnos que “aun había tiempo de rectificar” , sin respetar el derecho universal a la libertad de expresión y de pensamiento, rectificar ¿Qué? Esta semana hemos tratado de encontrar una respuesta a esa interrogante AHIRSA no tiene nada que rectificar esa es la conclusión.
El pretendido Colegio Profesional de Historiadores del Perú, pretendido porque aun no existe , reitero, no existe, señores especialista de metodología de la investigación es un proyecto que debe seguir los pasos necesarios que un sistema democrático (vivimos en uno) nos brinda, así tenemos que todo ciudadano puede presentar una propuesta de ley al congreso de la república quien de acuerdo a la naturaleza del mismo designa la Comisión congresal que lo revisara, al ser un proyecto que afecta a un sector de la población peruana , esta comisión consulta a los entes u órganos más representativos para que emitan su opinión favorable o desfavorable (se envía una copia del proyecto), luego de recibir esta serie de opiniones la comisión de educación ciencia, tecnología, cultura y patrimonio cultural , debate la viabilidad del proyecto, volvamos a nuestro caso: se ha esperado más de un año para que esta comisión de su dictamen previa revisión como dijimos antes, de las opiniones de las universidades, si por desidia o por la falta de comunicación en sus respectivas instituciones no enviaron sus pareceres no es responsabilidad de AHIRSA. Hasta aquí estimados colegas por más que nosotros lo quisiéramos aun no se ha aprobado el colegio profesional.
El paso que sigue es que sea incluido en agenda del pleno del congreso para que sea debatido por todos los congresistas del país (no solo los arequipeños) en este debate, haciendo un ejercicio de proyección o futurología tan practicado por algunos colegas limeños; es probable que sea aprobado, desaprobado o retornado a la comisión de educación para subsanar las observaciones que realizo el pleno.
Como mencionamos anteriormente nosotros hemos ejercido nuestros derechos como ciudadanos que creemos en la institucionalidad en el respeto a las libertades y la tolerancia. Es por ello que sugerimos a los colegas contrarios a este proyecto que ejerzan también sus derechos, conversen con sus representantes en el poder legislativo y el debate en el pleno sea el reflejo de discrepancias alturadas de historiadores.
El proyecto de colegio profesional de historiadores tiene su génesis en un aspecto vital para nosotros el campo laboral entendido este como las oportunidades de brindar nuestros servicios profesionales y recibir una remuneración por esto; las opiniones que hemos recibido sobre este aspecto, son de diversa índole desde los comentarios injuriosos “que pretendemos lucrar del colegio, nuestra mediocridad, etc.” Hasta opiniones más juiciosas que nos indican que no existe el campo laboral para el historiador cosa que es cierta, si señores y señoras para que no se diga que somos machistas, NO HAY CAMPO LABORAL PARA LOS HISTORIADORES ya que hay profesionales de otras carreras que investigan “mejor” que los cientos o miles de egresados de las escuela, programas profesionales de historia y no necesito ser mas extenso en esto. Por esto la necesidad de la colegiatura.
El campo laboral no se lograra con un “ente controlador, inquisitorial que persiga a los no licenciados en historia que tengan el atrevimiento de realizar trabajos de historia” este argumento ha sido repetido hasta la saciedad en varios comentarios (50 creo) de miles de egresados; lo que proponemos en defensa de cientos o probablemente miles (¿quien tiene esas estadísticas?) de egresados de historia en todo el Perú no solo Arequipa, resulta siendo un oprobio para algunos colegas de la PUCP, que defienden con tal fortaleza a estos profesionales que no ha estudiado historia , eso lo comprendemos, argumentan que limitaríamos la interdisciplinariedad y eso provoca miedos, temores infundados, ya que el trabajo del historiador denominado como científico social no ha sido más que realizar investigaciones particulares para la sociología “brindándole materiales empíricos, bases de datos depuradas y de hecho contrastadas” siendo nuestros primos los sociólogos quienes someterían esta información a comparación y conceptualización, esta es la única interdisciplinariedad que conocemos, donde el historiador cumple un papel secundario, si esto se ha superado en Lima entendemos el porqué no aceptan el proyecto de colegiatura.
Finalmente queremos expresar lo siguiente: AHIRSA es una institución que se caracteriza por su tolerancia no persigue a nadie mucho menos a sus integrantes por sus ideas, religión, tendencias políticas, ideología, por el contrario promueve la apertura, así que indicamos a los sabuesos del conocimiento que deseen nuestras hojas de vida que nos envíen su petición que inmediatamente los atenderemos.
Sobre la sede AHIRSA desestimo la ciudad de Arequipa para no despertar recelos centenarios, esto durante la aprobación en la comisión de Educación, proyecto que no aun no ha sido difundido por el congreso de la república, nos comprometemos a colgarlo en nuestro blog inmediatamente de ser recibido.
Luego de ser aprobada la ley se procede a la inscripción de los licenciados en historia, pasando a la elección del primer consejo directivo y el decano del colegio profesional con la participación democrática de todos los inscritos.
Esta experiencia nos ha permitido conocer los miedos, prejuicios e intolerancia de algunos colegas limeños, pero, no cometeremos el error de aplicar generalizaciones, por el contrario esperamos que nuestras contradicciones generen un debate enriquecedor en términos de respeto y tolerancia, los invitamos colegas a conocer no solo nuestra ciudad y archivos sino también a sus colegas de las regiones siempre serán bienvenidos.
¡POR EL COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES DEL PERÚ AHIRSA HOY Y SIEMPRE!

LIC. ENRIQUE RAMIREZ ANGULO
PRESIDENTE DE AHIRSA

OPINIONES EN TORNO AL COLEGIO...

COMUNICADO Nº 01-PCPPH-AHIRSA

Reciban un saludo cordial a toda la comunidad de historiadores que acceden a éste espacio de AHIRSA (Asociación de Historiadores Región Sur –Arequipa).
Lamentablemente esta circulando en la red algunas opiniones que atentan contra los principios que AHIRSA defiende con respecto al Colegio Profesional de Historiadores, así:
El presente comunicado ha sido elaborado por profesionales de AHIRSA que hemos culminado los 5 años (10 semestres)
Rechazamos toda opinión que menosprecie el trabajo de años que tiene AHIRSA, especialmente de personajes que echan lodo a una lucha que la mayoría desea. Así, como en alguna oportunidad años atrás algunos personajes quisieran hacer quedar mal a AHIRSA por su trabajo en pro del Colegio Profesional de Historiadores. La Comisión rechaza en este sentido las opiniones malintencionadas de algún minúsculo grupo de individuos que no tienen el respaldo de las mayorías, en contraposición a lo planteado por AHIRSA, que lo único que quiere es difundir estas comunicaciones y defender la profesión de los seudo historiadores.
El debate del proyecto de ley esta en el congreso desde el 2005 cuando AHIRSA lo presentó, si algunos no se da por enterado es por su menosprecio a una propuesta que tiene grandes posibilidades.
Son varias universidades que han entrado en debate entre ellas: UNSA(Arequipa), San Antonio Abad de Cusco, San Cristóbal de Huamanga(Ayacucho), San Marcos(Lima), Villarreal(Lima), universidades que han manifestado formalmente en su mayoría por el proyecto de creación del Colegio Profesional de historiadores del Perú.
Rechazamos las perversas intenciones de algunas personas quieren insultar el trabajo del congresista Juan Carlos Eguren N., quien desinteresadamente brinda su apoyo a que este propuesta sea una realidad, ahora el único culpable de los errores que pueden haber somos nosotros, los cuales asumimos. También rechazamos las opiniones en contra de congresistas que lo único que hacen es cumplir con su función como parte del estado y primer poder del mismo.
La exposición de motivos del proyecto representa en sentir de un gran sector de historiadores especialmente de las regiones (no es perfecto), seguramente el grupo de las minorías se enfada por que se acabo la regencia de unos cuantos que solo han defendido sus privilegios.
El futuro Colegio Profesional estará siempre enmarcado dentro del principio plural y completa libertad de expresión, además de ser una institución donde todos estemos en las mismas condiciones sin privilegios y se acabe la historia oficial venga de donde venga, además nuestras capacidades como intelectuales estará salvaguardas.
Los únicos deberes y derechos que habrá dentro del Colegio Profesional será la que establezca la ley y el estatuto que será elaborado y aprobado por una asamblea de historiadores.
También es bueno mencionar que nuestra comisión presentan como propuesta que el primer decano del futuro Colegio Profesional sea un destacado historiador de los últimos tiempos como: el Doctor Pablo Macera, Heraclio Bonilla, Eusebio Quiroz Paz Soldán o Manuel Burga.
AHIRSA estará llana a trabajar por las mayorías y dialogar con las minorías, siempre y cuando sean historiadores y no aficionados en historia o representantes de instituciones reconocidas, esperamos así un debate y asistan a los eventos donde se discute el tema, a pesar de haber realizado varios conversatorios, donde se discutió lo arriba señalado. Esta demás decir que estudiantes, egresados, bachilleres, graduados y doctores en historia han dado su opinión favorable, así se han recolectado firmas de muchas universidades brindando su respaldo.
Finalmente, los aficionados a la historia, que lo sigan siendo, nadie les prohíbe como matar el tiempo, pero la profesión de historiador se respeta de ahora en adelante. El debate comenzó hace años, especialmente en los últimos cinco años.
Respetamos todas las opiniones vertidas al respecto, mas no compartimos algunas de ellas.
HISTORIADOR MIGUEL ÁNGEL ZEBALLOS LOZANO
PRESIDENTE DE LA COMISIÓN PRO COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES-AHIRSA

Mario Mezammezab@hotmail.comHistoriador y antropólogo
He recibido un correo con un archivo acerca de la gestación de un colegio profesional de historiadores en el congreso de la república. Este proyecto viene desde hace un tiempo propuesto por una Asociación de Historiadores de la Región Sur de Arequipa e impulsado por un coterraneo suyo en el congreso, el sr. Juan Carlos Eguren del PPC. Personalmente nunca me agradó la idea de tener un ente burocrático que me supervisara (excepto mis asesores de tesis) en las labores de investigación histórica que aunque no muchas las tengo. Pero tal como dice el proyecto El Colegio de Historiadores tiene como fin "el correcto ejercicio de la profesión de sus miembros, dentro de criterios éticos, de libertad, legalidad y de interés público". La verdad es que resulta fuera de toda lógica pensar que la labor de un historiador, considerado por el susodicho proyecto como una labor "científica y humanista" pueda sujetarse a criterios éticos de libertad, legalidad y de interés público bajo pena de ser ser sancionado disciplinariamente según Estatutos del Colegio.

Eso quiere decir que desde la dación de esa ley solo podremos escribir historias al gusto de los políticos o de aquellos que dicen representar el interés público, dictado por sabe Dios quién o qué censor público o privado, nombrado o autonombrado a sí mismo como un defensor de la ley o del llamado interés público. Si esto hubiera sido desde antes así nunca no hubiesemos terminado de escuchar la sarta de sandeces que poblaron las versiones "oficialistas" de la historia peruana que decían que la independencia en 1821 fue una labor exclusivamente peruana y donde todos los "peruanos" participaron entusiastamente a su favor o que la guerra con Chile fue una gesta heróica de las elites criollas cuando sabemos que en ambos acontecimientos hubo un vertedero de conflictos étnicos y sociales internos provocados precisamente porque los mismos peruanos nunca resolvimos nuestras malquerencias (Recordemos lo que dijeron Heraclio Bonilla y Karen Spalding en su tiempo, de hecho Bonilla anduvo perseguido por esto).
La labor del historiador no es ser complaciente con versiones "nacionalistas" ni con ninguna otra, vengan de donde vengan, si no es por el tamiz mismo de la crítica y el debate público, no por la ley y el interés público como dice el texto en su artículo 4 incisos a y b. De ser así nunca hubieramos avanzado en reconocernos como una sociedad con fracturas sociales profundas y enormes contradicciones que hasta hoy no se resuelven. El propio informe final de la comisión de la verdad y la reconciliación, un documento histórico que narra esas profundas desigualdades y conflictos sociales que llevaron a la sociedad peruana a dos décadas de violencia en el país, es un reflejo fiel de lo desgarrado que somos como sociedad para masacrarnos mutuamente y convertir a este país en un baño de sangre. Este documento a pesar de ser histórico historiograficamente hablando no ha creado el consenso para ser aceptado por toda la sociedad. ¿Hubiera necesitado esa comisión también la autorización gremial para no usurpar las funciones de historiadores y decir algo que complaciera a todo el auditorio? Ya vimos lo que respondió el antropólogo Carlos Iván Degregori en su calidad de profesional cuando fue cuestionado por el abogado defensor de Fujimori sobre la validez de sus opiniones en esa comisión al mismo tiempo que buscaba descalificarlo en pleno juicio de su patrocinado por dar sus opiniones por no estar afiliado a ese fantasmal Colegio de Antropólogos del Perú, para entonces Degregori dijo que más que antropólogo hablaba como un ciudadano muy bien documentado e informado.
Esto plantea una cuestión fundamental: ¿se necesita un permiso institucional para la construcción de la memoria? y si debe ser así (cosa que no creo) quién debe administrarla ¿solamente los historiadores? Más bien creo que la memoria y el pasado son muchos discursos que se construyen al calor de las contradicciones del debate público que no requiere más autorización que la polémica misma. Esto me plantea además una segunda cuestión. Dice el proyecto que para investigar historia se requiere de titulación profesional y estar inscrito en el colegio de historiadores para evitar lo que se llama "el intrusismo profesional" (2º artículo del proyecto de ley). Esto desmiente ominosamente la larga lista de historiadores que se ensalza en el propio documento presentado, en las paginas 2 y 3, que señala precisamente que no eran historiadores profesionales quiénes construyeron nuestra identidad desde el pasado. Curiosamente todos ellos plantearon visiones discrepantes a la sociedad de su época y desde luego a la ética predominante de las buenas costumbres o del llamado "interés público". Por eso el mestizo Garcilazo de la Vega terminó en un autoexilio en España porque no se le reconocía un espacio en la sociedad colonial, la obra del indio Guamán Poma fue olvidada en alguna biblioteca europea, el republicano radical Jorge Basadre Grohman respiró soledad intelectual durante su época de gran historiador, el propio novecentista José de la Riva Agüero terminó arrinconado por su propia clase social y solo pudo volver a ella menos democrático y más autoritario que nunca, el comunista subversivo José C. Mariategui fue igualmente olvidado durante varias décadas hasta su recuperación cuatro décadas después. Y ¿que hay de quiénes quieran escribir historias consideradas poco patrióticas o que fueron subversivas en su momento (p.e. las historias del APRA en 1930 y 1940) o que quieran descubrir el maltrato oficial y socialmente legitimado dado a grupos étnicos minoritarios como los japoneses o los chinos apenas hace 60 años o explicar los fenómenos de la violencia política como Sendero Luminoso o el MRTA desde ámbitos que cuestionen muchas categorías oficiales que no los consideran "partidos políticos"?; o ¿como tratar la corrupción institucionalizadas en épocas muy recientes y que vayan más allá de la categoría del "pecado" (y no me refiero solo al fujimontesinismo)? Curiosamente en esto incide la riqueza historiográfica peruana, no es una hechura exclusiva de historiadores profesionales forjadas en esas instituciones universitarias en el sentido de lo académico y correctamente diplomado en alguna universidad y que en el caso peruano deja mucho que desear por lo reducidamente atrayente que resulta estudiar historia, o por la pobreza de recursos con que se cuenta para la investigación histórica y por la escasa calidad académica de los propios historiadores para plantear temas novedosos y realmente interesantes para la sociedad. Acaso ¿nos olvidamos también que hay excelentes historias contadas desde localidades y pueblos que enseñan y trasmiten de una generación a otra un modo de entender e interpretar el pasado que no tiene nada que ver con la ley y el interés publico oficial? Muchas de esas historias y de las buenas historias son rescatadas por historiadores no profesionales: maestros de escuelas públicas rurales y especialmente los propios protagonistas. ¿Que son sino los relatos de Rigoberta Menchú o Hilaria Supa? pedazos de historia con mucha fibra moral y sensibilidad por lo propio que nos abren mundos desconocidos a los historiadores "profesionales". Entonces ¿a qué viene la colegiación profesional? Hasta donde sé son asociaciones profesionales que cumplen una función delegada por el Estado para ejercer actividades consideradas indispensables en el correcto funcionamiento del orden legal. Su carácter público lo entiendo como ejercicio de un orden legal que en el Perú siempre tiende a ser frágil y muchas veces contradictorio con la propia realidad y que no pocas veces ofende al ciudadano común promedio. Me pregunto si la construcción de la memoria es un patrimonio público sujeto a la ley ¿quién define el sentido de la ley? o peor aún, el interés público. La propia ética es un recurso retórico subvaluado especialmente por las clases dirigentes hoy en día, ¿podría solo un colegio profesional suplir esas carencias institucionales y a toda la sociedad? Al parecer ese es el gran debate de hoy cuando se habla de un Museo de la Memoria, dado que no se pudo olvidar a pesar que muchos impulsaron ese olvido de nuestro pasado reciente, el gobierno alemán nos invitó a cruzar el rubicón de esa indecisión y hoy se quiere corporativizar la memoria, sectores políticos conservadores de sociedad y de las Fuerzas Armadas quieren imponer sus condiciones en detrimento de la sociedad forzando a que dentro de un Museo de la Memoria exista una versión suya aparte de lo dicho por el Informe final de la CVR. Entonces resulta poco lógico en este contexto que la colegiación de los historiadores proponga corporativizar bajo el criterio de legalidad y del supuesto interés público o de eticidad la gran diversidad de memorias y de historias pertenecientes a la sociedad. Haciendo un parangón inverso a lo recientemente expuesto en un diario local sobre los titulos y diplomas (más cuotas y controles legales de una corporación) que otorgan calidad profesional a un representante, creo que la historia se hace más rica y profunda cuando ha sido precisamente más menoscabada por ser precisamente no aceptado y hasta diría subversivo. El proyecto dice también que para reconocer la importancia de la historia como ciencia histórica y proteger a quiénes la ejercen como investigadores es necesario que exista el colegio profesional de historiadores que la promuevan y la protegan. Si están preocupados de ambos casos entonces propongan más museos, más recursos para la investigación desde las universidades y las instituciones públicas y privadas, ambos ayudaran a preservar las memorias y a valorar en su justa dimensión el trabajo de los historiadores, difundan la lectura de más investigaciones históricas, no por más burocracia que reparta permisos y autorizaciones nos acercaremos mejor a la sociedad ni se mejorará nuestra imagen, por el contrario, esta se deteriorará aún más. La gente desconfía de todo lo que huela a burocrático e institucionalizado sino vean a los abogados. En este proyecto los historiadores no son los favorecidos más bien se nos coarta la libertad de pensamiento y expresión en favor de pequeños grupos de poder que buscaran construir argollas y terminaran desprestigiando a nuestra carrera profesional sino vean a otros colegios profesionales ¿dónde estuvo - y está - por ejemplo el Colegio de periodistas para sancionar a los "mermeleros" del fujimontesinismo?.
Los criterios de proponer un Colegio Profesional para historiadores son anticuados, el mismo criterio de un Colegio Profesional corporativizador del conocimiento por una pretendida equiparación a otras profesiones como el de geografos, arqueólogos, profesores, antropológos, sociologos son errados, ni siquiera a estos se les reconoce el peso que supuestamente deben tener y sospecho que son por los mismos motivos que he expuesto para este caso.

Opinión de Carlos Contreras

Estimados colegas (con o sin título de licenciado):

La mejor defensa de nuestro trabajo debe ser la calidad con la que lo realizamos. De modo que cuando los lectores, escuchas, o alumnos, comparen el análisis del historiador con el del no historiador opten por el primero. Escudarse en un documento o título, que en la mayor parte de los casos se obtiene hoy con un examen y no con una tesis, es una estrategia defensiva que va a aislarnos de la sociedad. Porque revela inseguridad de nuestro aporte.
Del proyecto del Colegio no me queda claro cómo es que se piensa conseguir que el trabajo profesional de historia esté permitido solo a los historiadores licenciados. ¿No se va permitir la consulta en los archivos al que no tenga la colegiación? ¿No podrán dictar clases en las facultades o escuelas de historia? ¿No podrán publicar trabajos o dictar cursos cuyo título contenga la palabra historia? Si así fuera me parecería una forma inadecuada de defender el trabajo de los historiadores. Creo, por ejemplo, que la entrada a la historia que hicieron antropólogos, economistas y sociólogos en los años 70, como Heraclio Bonilla, Baltazar Caravedo y Ernesto Yepes del Castillo, fue muy positiva para la historiografía, contribuyendo con su renovación.
Pareciera que el problema de fondo es la marginación de los historiadores de fuera de Lima, la oligarquización de la historiografía en el Perú y la falta de representatividad que tienen organismos como la Academia Nacional. De acuerdo, esos me parecen problemas reales y contra los cuales hay que hacer algo. Pero eso no lo va a resolver un Colegio con pretensiones excluyentes sobre los demás colegas de las humanidades y las ciencias sociales. ¿Por qué no hacemos una Asociación de Historiadores o un Instituto de Historia cuya sede no esté en Lima, o cuya directiva no pueda contener más de una persona de Lima?
Carlos Contreras

Primera contestación de Carlos Contreras

Yo creo que los historiadores debemos ganar nuestro espacio difundiendo trabajos de calidad, no con leyes que nos den un monopolio precario sobre ciertos puestos. Lo de los colegios profesionales me parece una herencia de la edad media, que debería desaparecer. Comparto con Zapata que lo mejor que le puede pasar a la historia es contar con diversas perspectivas analíticas y servir como espacio de diálogo de las ciencias sociales y humanas en general.
Un saludo,
Carlos


RESPUESTA A ANTONIO ZAPATA
Normalmente aplaudo sus comentarios por ser justos y objetivos, sin embargo, en esta ocasión no puedo sino disentir de sus afirmaciones. En primer lugar la iniciativa de crear un colegio de Historiadores no fue de ningún ente estatal, sino de AHIRSA, una Asociación de historiadores con sede en Arequipa, (de la que por cierto no formo parte), lo que da la suficiente legitimidad al pedido. La rápida encuesta a la que usted hace referencia no tiene validez estadística a menos que usted conozca a todos los historiadores del Perú.

En segundo lugar, no hay que confundir el hecho que hoy los estudios multidisciplinarios e interdisciplinarios no solamente son importantes sino indispensables, pero esto no niega que los estudios históricos sean hechos en su preferencia por historiadores y no por sociólogos, antropólogos, educadores, etc. que efectivamente suplen a los egresados de las escuelas profesionales de Historia del Perú.

En tercer término, creo que usted desconoce la realidad de las escuelas profesionales de historia no limeñas, y cito: “Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.” Concuerdo con usted en que el colegio de Historiadores debe incluir no solo a los licenciados sino por supuesto a los demás grados académicos. Pero consideremos lo siguiente: El bachillerato es automático, lo que equivale a decir, que solo hace referencia de haber concluido sus cincos años en la universidad, mas nada sobre su calidad de investigador que es realidad lo que nos hace historiadores. La maestría y el doctorado son grados académicos que sin duda implican un alto nivel en la investigación, pero también un nivel económico que no todos los egresados poseen, razón por la cual, el referente de un cierto grado de investigación termina siendo el grado profesional de licenciado, por lo que considero que usted ofende al ningunear este grado profesional.

Finalmente, considero que usted, como historiador respetado y con amplia experiencia en la investigación debe apoyar el debate amplio sobre la conveniencia el colegio de historiadores considerando todas las aristas con tolerancia y no olvidando que no todos los historiadores laboramos en el IEP, PUCP, Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales, Instituto Riva Aguero o en la Academia Nacional de Historia. También se investiga en el resto del Perú aunque probablemente estas investigaciones no lleguen a Lima por ser de temas locales y no holísticos.

Lic. Oscar A. Salas Gallegos
Asoc. Sinergia Social
Arequipa-Perú.

Publicado miercoles 29 de abril del 2009)
¿Colegio de Historiadores?

Por Antonio Zapata
El pasado 7 de abril, la Comisión de Educación del Congreso ha aprobado un proyecto de ley para crear el Colegio de Historiadores. Parecería un proceso normal e intrascendente, porque casi todas las profesiones disponen de un colegio que vela por sus intereses. Pero, no es tan simple. Para empezar, no hemos sido consultados. Una rápida encuesta entre algunos colegas da como resultado que nadie ve con buenos ojos la organización de un colegio profesional. ¿Qué significa esta contradicción?
La iniciativa parlamentaria se fundamenta en dos proposiciones, ambas equivocadas. Sostiene la Comisión de Educación que la calidad de la producción histórica se halla en peligro a causa de la intromisión de otros profesionales en nuestros predios. Esa idea no se sostiene. Por el contrario, vivimos la era de los estudios interdisciplinarios. Para entender cualquier proceso social se requiere del concurso de diversos enfoques: el sociológico, antropológico e histórico forman la base de la comprensión en ciencias sociales. Nadie trabaja en solitario y aislado, todo estudio de cierta envergadura requiere del concurso simultáneo de varias disciplinas científicas. Así, al revés de lo planteado por la Comisión de Educación del Congreso, la intromisión de las otras disciplinas enriquece y no empobrece la producción de conocimientos históricos.Por otro lado, la historia se entromete más que otras disciplinas de ciencias sociales. Como toda materia tiene antecedentes, se halla colegas trabajando en muy variados campos. Encontramos historiadores de la medicina, de la arquitectura, de la vida política, económica, cultural, etc. Entonces, antes que estar soportando una invasión, es obvio que nosotros penetramos en las demás ciencias para escribir su respectiva historia. Por ello, estamos interesados en la libertad del ejercicio histórico. Si nosotros nos cerramos, mañana se cerrarán los demás. Por ejemplo, algún colegio podría obligar a que la historia de la medicina la escriban solamente médicos y se prohíba a historiadores. Es una situación absurda; no deseamos exponernos a ello.El segundo punto de la moción de la Comisión de Educación es más complicado. Sostiene que el futuro Colegio de Historiadores debe estar integrado por licenciados. Así se hace de este título profesional el eje de la carrera. Ello no es así. Una buena parte de los colegas ha obtenido su bachillerato y luego ha seguido con maestría y doctorado. Para entrar a los posgrados se requiere bachillerato y no licencia. Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.La licencia en historia carece del peso que posiblemente tiene en otras carreras. Un historiador no es un médico o un abogado, que para ejercer se entiende que sean colegiados. Nosotros no podemos operar a nadie ni meterlo preso. Nuestras interpretaciones del pasado son mucho más inofensivas. Los historiadores empezamos la carrera desde que enseñamos en una universidad o publicamos un libro. Es un oficio libre e invitamos a los demás profesionales a incorporarse, porque hay mucho campo en la historia.
El tema de la licencia debería motivar una seria discusión en la próxima ley universitaria. En el resto del mundo no existe ese título; carece de equivalente. Lo universal es la escala de tres grados académicos: bachiller, máster y doctor. La licencia es un peruanismo que dificulta la acreditación de nuestros académicos con el resto del planeta. Cuando un profesor extranjero quiere enseñar en una universidad nacional, le piden licencia y como no existe en su país, le cierran las puertas. Estamos en desacuerdo. El Pleno del Congreso debe saber que la inmensa mayoría de historiadores preferimos regirnos por la calidad y no por la pertenencia a un colegio de licenciados.
Tenemos el ejemplo de nuestra principal historiadora del Perú antiguo, la doctora María Rostworowski, que es autodidacta, nunca fue alumna universitaria y, sin embargo, es la número uno de nuestra profesión. Valoramos especialmente este tipo de carreras y hemos elegido una especialidad que no requiere el tutelaje de un colegio profesional.



PRONUNCIAMIENTO Y CONVOCATORIA
EL PROYECTO DE COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES HA SIDO APROBADO EN LA COMISION DE EDUCACION AHORA SOLO FALTA QUE SEA APROBADO Y PROMULGADO POR EL PLENO DEL CONGRESO ESTO SOLO SUCEDERA SI NOS MANTENEMOS FUERTES Y UNIDOS REALIZANDO ACTIVIDADES QUE DEMUESTRAN QUE NUESTRO COLEGIO PROFESIONAL ES UNA NECESIDAD SOCIAL.
POR LO EXPUESTO ANTERIORMENTE SE CONVOCA A TODOS LOS ESTUDIANTES, EGRESADOS DOCTORES, LICENCIADOS, BACHILLERES DE LA ESCUELA PROFESIONAL DE HISTORIA A LA CONCENTRACION QUE SE REALIZARA EN LA ESQUINA DE la AV. INDEPENDENCIA CON LA CALLE UNIVERSIDAD A 3 CASAS DE LA CASA VERDE (UNSA) EL DIA LUNES 20 DE ABRIL A HORAS 9:30 AM PARA REALIZAR UNA MARCHA A LA OFICINA DEL CONGRESISTA EGUREN BRINDANDOLE NUESTRO APOYO POR SER EL EL PRINCIPAL PROPULSOR Y DEFENSOR DE LA CAUSA DEL COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES EN EL CONGRESO.
LA IMPORTANCIA DE ESTA VISITA RADICA EN SABER QUE PASOS DEBEMOS SEGUIR COMO EGRESADOS ORGANIZADOS Y QUE EL CONGRESISTA PERCIBA QUE NO SOMOS SOLO 20 PERSONAS INTERESADAS EN ESTA PROPUESTA SI NO QUE ES UNA NECESIDAD DE CIENTOS DE PERSONAS QUE HAN EGRESADO Y VEN MELLADOS SUS DERECHOS LABORALES POR FALTA DE UNA LEY QUE LIMITE EL ACCIONAR DE OTROS PROFESIONALES EN NUESTRO CAMPO LABORAL.
ES AHORA CUANDO DEBEMOS ASUMIR NUESTRA RESPONSABILIDAD SOCIAL CON NUESTRA CARRERA
LIC ENRIQUE RAMIREZ ANGULO
PRESIDENTE AHIRSA
POR EL COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES
GRAN MOVILIZACIÓN 20 DE ABRIL 9:30 AM
CONCENTRACIÓN ESQUINA AV. INDEPENDENCIA CON CALLE UNIVERSIDAD. (PARQUE UNIVERSITARIO)