COMUNICADO Nº 01-PCPPH-AHIRSA
Reciban un saludo cordial a toda la comunidad de historiadores que acceden a éste espacio de AHIRSA (Asociación de Historiadores Región Sur –Arequipa).
Lamentablemente esta circulando en la red algunas opiniones que atentan contra los principios que AHIRSA defiende con respecto al Colegio Profesional de Historiadores, así:
El presente comunicado ha sido elaborado por profesionales de AHIRSA que hemos culminado los 5 años (10 semestres)
Rechazamos toda opinión que menosprecie el trabajo de años que tiene AHIRSA, especialmente de personajes que echan lodo a una lucha que la mayoría desea. Así, como en alguna oportunidad años atrás algunos personajes quisieran hacer quedar mal a AHIRSA por su trabajo en pro del Colegio Profesional de Historiadores. La Comisión rechaza en este sentido las opiniones malintencionadas de algún minúsculo grupo de individuos que no tienen el respaldo de las mayorías, en contraposición a lo planteado por AHIRSA, que lo único que quiere es difundir estas comunicaciones y defender la profesión de los seudo historiadores.
El debate del proyecto de ley esta en el congreso desde el 2005 cuando AHIRSA lo presentó, si algunos no se da por enterado es por su menosprecio a una propuesta que tiene grandes posibilidades.
Son varias universidades que han entrado en debate entre ellas: UNSA(Arequipa), San Antonio Abad de Cusco, San Cristóbal de Huamanga(Ayacucho), San Marcos(Lima), Villarreal(Lima), universidades que han manifestado formalmente en su mayoría por el proyecto de creación del Colegio Profesional de historiadores del Perú.
Rechazamos las perversas intenciones de algunas personas quieren insultar el trabajo del congresista Juan Carlos Eguren N., quien desinteresadamente brinda su apoyo a que este propuesta sea una realidad, ahora el único culpable de los errores que pueden haber somos nosotros, los cuales asumimos. También rechazamos las opiniones en contra de congresistas que lo único que hacen es cumplir con su función como parte del estado y primer poder del mismo.
La exposición de motivos del proyecto representa en sentir de un gran sector de historiadores especialmente de las regiones (no es perfecto), seguramente el grupo de las minorías se enfada por que se acabo la regencia de unos cuantos que solo han defendido sus privilegios.
El futuro Colegio Profesional estará siempre enmarcado dentro del principio plural y completa libertad de expresión, además de ser una institución donde todos estemos en las mismas condiciones sin privilegios y se acabe la historia oficial venga de donde venga, además nuestras capacidades como intelectuales estará salvaguardas.
Los únicos deberes y derechos que habrá dentro del Colegio Profesional será la que establezca la ley y el estatuto que será elaborado y aprobado por una asamblea de historiadores.
También es bueno mencionar que nuestra comisión presentan como propuesta que el primer decano del futuro Colegio Profesional sea un destacado historiador de los últimos tiempos como: el Doctor Pablo Macera, Heraclio Bonilla, Eusebio Quiroz Paz Soldán o Manuel Burga.
AHIRSA estará llana a trabajar por las mayorías y dialogar con las minorías, siempre y cuando sean historiadores y no aficionados en historia o representantes de instituciones reconocidas, esperamos así un debate y asistan a los eventos donde se discute el tema, a pesar de haber realizado varios conversatorios, donde se discutió lo arriba señalado. Esta demás decir que estudiantes, egresados, bachilleres, graduados y doctores en historia han dado su opinión favorable, así se han recolectado firmas de muchas universidades brindando su respaldo.
Finalmente, los aficionados a la historia, que lo sigan siendo, nadie les prohíbe como matar el tiempo, pero la profesión de historiador se respeta de ahora en adelante. El debate comenzó hace años, especialmente en los últimos cinco años.
Respetamos todas las opiniones vertidas al respecto, mas no compartimos algunas de ellas.
HISTORIADOR MIGUEL ÁNGEL ZEBALLOS LOZANO
PRESIDENTE DE LA COMISIÓN PRO COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES-AHIRSA
Mario Mezammezab@hotmail.comHistoriador y antropólogo
He recibido un correo con un archivo acerca de la gestación de un colegio profesional de historiadores en el congreso de la república. Este proyecto viene desde hace un tiempo propuesto por una Asociación de Historiadores de la Región Sur de Arequipa e impulsado por un coterraneo suyo en el congreso, el sr. Juan Carlos Eguren del PPC. Personalmente nunca me agradó la idea de tener un ente burocrático que me supervisara (excepto mis asesores de tesis) en las labores de investigación histórica que aunque no muchas las tengo. Pero tal como dice el proyecto El Colegio de Historiadores tiene como fin "el correcto ejercicio de la profesión de sus miembros, dentro de criterios éticos, de libertad, legalidad y de interés público". La verdad es que resulta fuera de toda lógica pensar que la labor de un historiador, considerado por el susodicho proyecto como una labor "científica y humanista" pueda sujetarse a criterios éticos de libertad, legalidad y de interés público bajo pena de ser ser sancionado disciplinariamente según Estatutos del Colegio.
Eso quiere decir que desde la dación de esa ley solo podremos escribir historias al gusto de los políticos o de aquellos que dicen representar el interés público, dictado por sabe Dios quién o qué censor público o privado, nombrado o autonombrado a sí mismo como un defensor de la ley o del llamado interés público. Si esto hubiera sido desde antes así nunca no hubiesemos terminado de escuchar la sarta de sandeces que poblaron las versiones "oficialistas" de la historia peruana que decían que la independencia en 1821 fue una labor exclusivamente peruana y donde todos los "peruanos" participaron entusiastamente a su favor o que la guerra con Chile fue una gesta heróica de las elites criollas cuando sabemos que en ambos acontecimientos hubo un vertedero de conflictos étnicos y sociales internos provocados precisamente porque los mismos peruanos nunca resolvimos nuestras malquerencias (Recordemos lo que dijeron Heraclio Bonilla y Karen Spalding en su tiempo, de hecho Bonilla anduvo perseguido por esto).
La labor del historiador no es ser complaciente con versiones "nacionalistas" ni con ninguna otra, vengan de donde vengan, si no es por el tamiz mismo de la crítica y el debate público, no por la ley y el interés público como dice el texto en su artículo 4 incisos a y b. De ser así nunca hubieramos avanzado en reconocernos como una sociedad con fracturas sociales profundas y enormes contradicciones que hasta hoy no se resuelven. El propio informe final de la comisión de la verdad y la reconciliación, un documento histórico que narra esas profundas desigualdades y conflictos sociales que llevaron a la sociedad peruana a dos décadas de violencia en el país, es un reflejo fiel de lo desgarrado que somos como sociedad para masacrarnos mutuamente y convertir a este país en un baño de sangre. Este documento a pesar de ser histórico historiograficamente hablando no ha creado el consenso para ser aceptado por toda la sociedad. ¿Hubiera necesitado esa comisión también la autorización gremial para no usurpar las funciones de historiadores y decir algo que complaciera a todo el auditorio? Ya vimos lo que respondió el antropólogo Carlos Iván Degregori en su calidad de profesional cuando fue cuestionado por el abogado defensor de Fujimori sobre la validez de sus opiniones en esa comisión al mismo tiempo que buscaba descalificarlo en pleno juicio de su patrocinado por dar sus opiniones por no estar afiliado a ese fantasmal Colegio de Antropólogos del Perú, para entonces Degregori dijo que más que antropólogo hablaba como un ciudadano muy bien documentado e informado.
Esto plantea una cuestión fundamental: ¿se necesita un permiso institucional para la construcción de la memoria? y si debe ser así (cosa que no creo) quién debe administrarla ¿solamente los historiadores? Más bien creo que la memoria y el pasado son muchos discursos que se construyen al calor de las contradicciones del debate público que no requiere más autorización que la polémica misma. Esto me plantea además una segunda cuestión. Dice el proyecto que para investigar historia se requiere de titulación profesional y estar inscrito en el colegio de historiadores para evitar lo que se llama "el intrusismo profesional" (2º artículo del proyecto de ley). Esto desmiente ominosamente la larga lista de historiadores que se ensalza en el propio documento presentado, en las paginas 2 y 3, que señala precisamente que no eran historiadores profesionales quiénes construyeron nuestra identidad desde el pasado. Curiosamente todos ellos plantearon visiones discrepantes a la sociedad de su época y desde luego a la ética predominante de las buenas costumbres o del llamado "interés público". Por eso el mestizo Garcilazo de la Vega terminó en un autoexilio en España porque no se le reconocía un espacio en la sociedad colonial, la obra del indio Guamán Poma fue olvidada en alguna biblioteca europea, el republicano radical Jorge Basadre Grohman respiró soledad intelectual durante su época de gran historiador, el propio novecentista José de la Riva Agüero terminó arrinconado por su propia clase social y solo pudo volver a ella menos democrático y más autoritario que nunca, el comunista subversivo José C. Mariategui fue igualmente olvidado durante varias décadas hasta su recuperación cuatro décadas después. Y ¿que hay de quiénes quieran escribir historias consideradas poco patrióticas o que fueron subversivas en su momento (p.e. las historias del APRA en 1930 y 1940) o que quieran descubrir el maltrato oficial y socialmente legitimado dado a grupos étnicos minoritarios como los japoneses o los chinos apenas hace 60 años o explicar los fenómenos de la violencia política como Sendero Luminoso o el MRTA desde ámbitos que cuestionen muchas categorías oficiales que no los consideran "partidos políticos"?; o ¿como tratar la corrupción institucionalizadas en épocas muy recientes y que vayan más allá de la categoría del "pecado" (y no me refiero solo al fujimontesinismo)? Curiosamente en esto incide la riqueza historiográfica peruana, no es una hechura exclusiva de historiadores profesionales forjadas en esas instituciones universitarias en el sentido de lo académico y correctamente diplomado en alguna universidad y que en el caso peruano deja mucho que desear por lo reducidamente atrayente que resulta estudiar historia, o por la pobreza de recursos con que se cuenta para la investigación histórica y por la escasa calidad académica de los propios historiadores para plantear temas novedosos y realmente interesantes para la sociedad. Acaso ¿nos olvidamos también que hay excelentes historias contadas desde localidades y pueblos que enseñan y trasmiten de una generación a otra un modo de entender e interpretar el pasado que no tiene nada que ver con la ley y el interés publico oficial? Muchas de esas historias y de las buenas historias son rescatadas por historiadores no profesionales: maestros de escuelas públicas rurales y especialmente los propios protagonistas. ¿Que son sino los relatos de Rigoberta Menchú o Hilaria Supa? pedazos de historia con mucha fibra moral y sensibilidad por lo propio que nos abren mundos desconocidos a los historiadores "profesionales". Entonces ¿a qué viene la colegiación profesional? Hasta donde sé son asociaciones profesionales que cumplen una función delegada por el Estado para ejercer actividades consideradas indispensables en el correcto funcionamiento del orden legal. Su carácter público lo entiendo como ejercicio de un orden legal que en el Perú siempre tiende a ser frágil y muchas veces contradictorio con la propia realidad y que no pocas veces ofende al ciudadano común promedio. Me pregunto si la construcción de la memoria es un patrimonio público sujeto a la ley ¿quién define el sentido de la ley? o peor aún, el interés público. La propia ética es un recurso retórico subvaluado especialmente por las clases dirigentes hoy en día, ¿podría solo un colegio profesional suplir esas carencias institucionales y a toda la sociedad? Al parecer ese es el gran debate de hoy cuando se habla de un Museo de la Memoria, dado que no se pudo olvidar a pesar que muchos impulsaron ese olvido de nuestro pasado reciente, el gobierno alemán nos invitó a cruzar el rubicón de esa indecisión y hoy se quiere corporativizar la memoria, sectores políticos conservadores de sociedad y de las Fuerzas Armadas quieren imponer sus condiciones en detrimento de la sociedad forzando a que dentro de un Museo de la Memoria exista una versión suya aparte de lo dicho por el Informe final de la CVR. Entonces resulta poco lógico en este contexto que la colegiación de los historiadores proponga corporativizar bajo el criterio de legalidad y del supuesto interés público o de eticidad la gran diversidad de memorias y de historias pertenecientes a la sociedad. Haciendo un parangón inverso a lo recientemente expuesto en un diario local sobre los titulos y diplomas (más cuotas y controles legales de una corporación) que otorgan calidad profesional a un representante, creo que la historia se hace más rica y profunda cuando ha sido precisamente más menoscabada por ser precisamente no aceptado y hasta diría subversivo. El proyecto dice también que para reconocer la importancia de la historia como ciencia histórica y proteger a quiénes la ejercen como investigadores es necesario que exista el colegio profesional de historiadores que la promuevan y la protegan. Si están preocupados de ambos casos entonces propongan más museos, más recursos para la investigación desde las universidades y las instituciones públicas y privadas, ambos ayudaran a preservar las memorias y a valorar en su justa dimensión el trabajo de los historiadores, difundan la lectura de más investigaciones históricas, no por más burocracia que reparta permisos y autorizaciones nos acercaremos mejor a la sociedad ni se mejorará nuestra imagen, por el contrario, esta se deteriorará aún más. La gente desconfía de todo lo que huela a burocrático e institucionalizado sino vean a los abogados. En este proyecto los historiadores no son los favorecidos más bien se nos coarta la libertad de pensamiento y expresión en favor de pequeños grupos de poder que buscaran construir argollas y terminaran desprestigiando a nuestra carrera profesional sino vean a otros colegios profesionales ¿dónde estuvo - y está - por ejemplo el Colegio de periodistas para sancionar a los "mermeleros" del fujimontesinismo?.
Los criterios de proponer un Colegio Profesional para historiadores son anticuados, el mismo criterio de un Colegio Profesional corporativizador del conocimiento por una pretendida equiparación a otras profesiones como el de geografos, arqueólogos, profesores, antropológos, sociologos son errados, ni siquiera a estos se les reconoce el peso que supuestamente deben tener y sospecho que son por los mismos motivos que he expuesto para este caso.
Opinión de Carlos Contreras
Estimados colegas (con o sin título de licenciado):
La mejor defensa de nuestro trabajo debe ser la calidad con la que lo realizamos. De modo que cuando los lectores, escuchas, o alumnos, comparen el análisis del historiador con el del no historiador opten por el primero. Escudarse en un documento o título, que en la mayor parte de los casos se obtiene hoy con un examen y no con una tesis, es una estrategia defensiva que va a aislarnos de la sociedad. Porque revela inseguridad de nuestro aporte.
Del proyecto del Colegio no me queda claro cómo es que se piensa conseguir que el trabajo profesional de historia esté permitido solo a los historiadores licenciados. ¿No se va permitir la consulta en los archivos al que no tenga la colegiación? ¿No podrán dictar clases en las facultades o escuelas de historia? ¿No podrán publicar trabajos o dictar cursos cuyo título contenga la palabra historia? Si así fuera me parecería una forma inadecuada de defender el trabajo de los historiadores. Creo, por ejemplo, que la entrada a la historia que hicieron antropólogos, economistas y sociólogos en los años 70, como Heraclio Bonilla, Baltazar Caravedo y Ernesto Yepes del Castillo, fue muy positiva para la historiografía, contribuyendo con su renovación.
Pareciera que el problema de fondo es la marginación de los historiadores de fuera de Lima, la oligarquización de la historiografía en el Perú y la falta de representatividad que tienen organismos como la Academia Nacional. De acuerdo, esos me parecen problemas reales y contra los cuales hay que hacer algo. Pero eso no lo va a resolver un Colegio con pretensiones excluyentes sobre los demás colegas de las humanidades y las ciencias sociales. ¿Por qué no hacemos una Asociación de Historiadores o un Instituto de Historia cuya sede no esté en Lima, o cuya directiva no pueda contener más de una persona de Lima?
Carlos Contreras
Primera contestación de Carlos Contreras
Yo creo que los historiadores debemos ganar nuestro espacio difundiendo trabajos de calidad, no con leyes que nos den un monopolio precario sobre ciertos puestos. Lo de los colegios profesionales me parece una herencia de la edad media, que debería desaparecer. Comparto con Zapata que lo mejor que le puede pasar a la historia es contar con diversas perspectivas analíticas y servir como espacio de diálogo de las ciencias sociales y humanas en general.
Un saludo,
Carlos
RESPUESTA A ANTONIO ZAPATA
Normalmente aplaudo sus comentarios por ser justos y objetivos, sin embargo, en esta ocasión no puedo sino disentir de sus afirmaciones. En primer lugar la iniciativa de crear un colegio de Historiadores no fue de ningún ente estatal, sino de AHIRSA, una Asociación de historiadores con sede en Arequipa, (de la que por cierto no formo parte), lo que da la suficiente legitimidad al pedido. La rápida encuesta a la que usted hace referencia no tiene validez estadística a menos que usted conozca a todos los historiadores del Perú.
En segundo lugar, no hay que confundir el hecho que hoy los estudios multidisciplinarios e interdisciplinarios no solamente son importantes sino indispensables, pero esto no niega que los estudios históricos sean hechos en su preferencia por historiadores y no por sociólogos, antropólogos, educadores, etc. que efectivamente suplen a los egresados de las escuelas profesionales de Historia del Perú.
En tercer término, creo que usted desconoce la realidad de las escuelas profesionales de historia no limeñas, y cito: “Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.” Concuerdo con usted en que el colegio de Historiadores debe incluir no solo a los licenciados sino por supuesto a los demás grados académicos. Pero consideremos lo siguiente: El bachillerato es automático, lo que equivale a decir, que solo hace referencia de haber concluido sus cincos años en la universidad, mas nada sobre su calidad de investigador que es realidad lo que nos hace historiadores. La maestría y el doctorado son grados académicos que sin duda implican un alto nivel en la investigación, pero también un nivel económico que no todos los egresados poseen, razón por la cual, el referente de un cierto grado de investigación termina siendo el grado profesional de licenciado, por lo que considero que usted ofende al ningunear este grado profesional.
Finalmente, considero que usted, como historiador respetado y con amplia experiencia en la investigación debe apoyar el debate amplio sobre la conveniencia el colegio de historiadores considerando todas las aristas con tolerancia y no olvidando que no todos los historiadores laboramos en el IEP, PUCP, Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales, Instituto Riva Aguero o en la Academia Nacional de Historia. También se investiga en el resto del Perú aunque probablemente estas investigaciones no lleguen a Lima por ser de temas locales y no holísticos.
Lic. Oscar A. Salas Gallegos
Asoc. Sinergia Social
Arequipa-Perú.
Publicado miercoles 29 de abril del 2009)
¿Colegio de Historiadores?
Por Antonio Zapata
El pasado 7 de abril, la Comisión de Educación del Congreso ha aprobado un proyecto de ley para crear el Colegio de Historiadores. Parecería un proceso normal e intrascendente, porque casi todas las profesiones disponen de un colegio que vela por sus intereses. Pero, no es tan simple. Para empezar, no hemos sido consultados. Una rápida encuesta entre algunos colegas da como resultado que nadie ve con buenos ojos la organización de un colegio profesional. ¿Qué significa esta contradicción?
La iniciativa parlamentaria se fundamenta en dos proposiciones, ambas equivocadas. Sostiene la Comisión de Educación que la calidad de la producción histórica se halla en peligro a causa de la intromisión de otros profesionales en nuestros predios. Esa idea no se sostiene. Por el contrario, vivimos la era de los estudios interdisciplinarios. Para entender cualquier proceso social se requiere del concurso de diversos enfoques: el sociológico, antropológico e histórico forman la base de la comprensión en ciencias sociales. Nadie trabaja en solitario y aislado, todo estudio de cierta envergadura requiere del concurso simultáneo de varias disciplinas científicas. Así, al revés de lo planteado por la Comisión de Educación del Congreso, la intromisión de las otras disciplinas enriquece y no empobrece la producción de conocimientos históricos.Por otro lado, la historia se entromete más que otras disciplinas de ciencias sociales. Como toda materia tiene antecedentes, se halla colegas trabajando en muy variados campos. Encontramos historiadores de la medicina, de la arquitectura, de la vida política, económica, cultural, etc. Entonces, antes que estar soportando una invasión, es obvio que nosotros penetramos en las demás ciencias para escribir su respectiva historia. Por ello, estamos interesados en la libertad del ejercicio histórico. Si nosotros nos cerramos, mañana se cerrarán los demás. Por ejemplo, algún colegio podría obligar a que la historia de la medicina la escriban solamente médicos y se prohíba a historiadores. Es una situación absurda; no deseamos exponernos a ello.El segundo punto de la moción de la Comisión de Educación es más complicado. Sostiene que el futuro Colegio de Historiadores debe estar integrado por licenciados. Así se hace de este título profesional el eje de la carrera. Ello no es así. Una buena parte de los colegas ha obtenido su bachillerato y luego ha seguido con maestría y doctorado. Para entrar a los posgrados se requiere bachillerato y no licencia. Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.La licencia en historia carece del peso que posiblemente tiene en otras carreras. Un historiador no es un médico o un abogado, que para ejercer se entiende que sean colegiados. Nosotros no podemos operar a nadie ni meterlo preso. Nuestras interpretaciones del pasado son mucho más inofensivas. Los historiadores empezamos la carrera desde que enseñamos en una universidad o publicamos un libro. Es un oficio libre e invitamos a los demás profesionales a incorporarse, porque hay mucho campo en la historia.
El tema de la licencia debería motivar una seria discusión en la próxima ley universitaria. En el resto del mundo no existe ese título; carece de equivalente. Lo universal es la escala de tres grados académicos: bachiller, máster y doctor. La licencia es un peruanismo que dificulta la acreditación de nuestros académicos con el resto del planeta. Cuando un profesor extranjero quiere enseñar en una universidad nacional, le piden licencia y como no existe en su país, le cierran las puertas. Estamos en desacuerdo. El Pleno del Congreso debe saber que la inmensa mayoría de historiadores preferimos regirnos por la calidad y no por la pertenencia a un colegio de licenciados.
Tenemos el ejemplo de nuestra principal historiadora del Perú antiguo, la doctora María Rostworowski, que es autodidacta, nunca fue alumna universitaria y, sin embargo, es la número uno de nuestra profesión. Valoramos especialmente este tipo de carreras y hemos elegido una especialidad que no requiere el tutelaje de un colegio profesional.
PRONUNCIAMIENTO Y CONVOCATORIA
EL PROYECTO DE COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES HA SIDO APROBADO EN LA COMISION DE EDUCACION AHORA SOLO FALTA QUE SEA APROBADO Y PROMULGADO POR EL PLENO DEL CONGRESO ESTO SOLO SUCEDERA SI NOS MANTENEMOS FUERTES Y UNIDOS REALIZANDO ACTIVIDADES QUE DEMUESTRAN QUE NUESTRO COLEGIO PROFESIONAL ES UNA NECESIDAD SOCIAL.
POR LO EXPUESTO ANTERIORMENTE SE CONVOCA A TODOS LOS ESTUDIANTES, EGRESADOS DOCTORES, LICENCIADOS, BACHILLERES DE LA ESCUELA PROFESIONAL DE HISTORIA A LA CONCENTRACION QUE SE REALIZARA EN LA ESQUINA DE la AV. INDEPENDENCIA CON LA CALLE UNIVERSIDAD A 3 CASAS DE LA CASA VERDE (UNSA) EL DIA LUNES 20 DE ABRIL A HORAS 9:30 AM PARA REALIZAR UNA MARCHA A LA OFICINA DEL CONGRESISTA EGUREN BRINDANDOLE NUESTRO APOYO POR SER EL EL PRINCIPAL PROPULSOR Y DEFENSOR DE LA CAUSA DEL COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES EN EL CONGRESO.
LA IMPORTANCIA DE ESTA VISITA RADICA EN SABER QUE PASOS DEBEMOS SEGUIR COMO EGRESADOS ORGANIZADOS Y QUE EL CONGRESISTA PERCIBA QUE NO SOMOS SOLO 20 PERSONAS INTERESADAS EN ESTA PROPUESTA SI NO QUE ES UNA NECESIDAD DE CIENTOS DE PERSONAS QUE HAN EGRESADO Y VEN MELLADOS SUS DERECHOS LABORALES POR FALTA DE UNA LEY QUE LIMITE EL ACCIONAR DE OTROS PROFESIONALES EN NUESTRO CAMPO LABORAL.
ES AHORA CUANDO DEBEMOS ASUMIR NUESTRA RESPONSABILIDAD SOCIAL CON NUESTRA CARRERA
LIC ENRIQUE RAMIREZ ANGULO
PRESIDENTE AHIRSA
POR EL COLEGIO PROFESIONAL DE HISTORIADORES
GRAN MOVILIZACIÓN 20 DE ABRIL 9:30 AM
CONCENTRACIÓN ESQUINA AV. INDEPENDENCIA CON CALLE UNIVERSIDAD. (PARQUE UNIVERSITARIO)


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